El título de este texto parece un programa o problema algebraico. Casi lo es. Pero, en traducción directo al cristiano es lo siguiente: el pasado 12 de agosto a las 12 del mediodía, la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma de Coahuila en voz de su Director, Alfonso Yáñez Arreola, presentó en la Sala y Auditorio “Vicente Lombardo Toledano” de la CTM en la ciudad de México, el libro “De la tradición a la Innovación: crónica de un cambio en la Facultad de Jurisprudencia.” Es decir, los seis años los cuales justo va a cumplir al frente de la Facultad la cual fue fundada en 1943 como “Escuela de Derecho.” No poca cosa.
“Hay instituciones que enseñan derecho, y otras que trasforman generaciones.” Así de matón, con una economía de palabras dignas de elogio, así inició su pieza de oratoria el doctor Alfonso Yáñez Arreola, quien fue a presentar su libro.
Y es que usted lo sabe: la relación entre literatos y abogados es larga y duradera. La relación y matrimonio afortunado entre la literatura y el derecho. O el derecho y la literatura, por lo cual nadie se debe de sentir agraviado. Dicho matrimonio feliz es de larga historia. No pocas veces, el estudio sistemático y dilatado del derecho y las leyes las cuales nos rigen y rodean, ha sido fundamental para entender la problemática de las sociedades para los escritores los cuales se dedicaron a las letras o bien, terminaron su carrera de derecho a la par de arrastrar la pluma y lápiz sobre papel blanco.
León Tolstoi (Lev Tolstoi) el genial escritor ruso, estudió tres años derecho en la Universidad de Kazán. Tal vez se perdió un mal abogado, pero se ganó un genio de las letras universales. Usted lo sabe, Gabriel García Márquez, Nobel de Literatura él y muy amado en todo el mundo, estudió tres años de la carrera de Derecho. La abandonó como Tolstoi para dedicarse al periodismo y a las letras, igual lo fue el genio de Gustave Flaubert. El francés Julio Verne y claro, cómo no recordar a Carlos Fuentes.
El consorcio entre abogados y literatos no es gratuito y sí emblemático. Y harto simbólico. Lo anterior es base y pie para decir lo siguiente: amén de su tema jurídico y ofrecer la crónica (tiempo) de sus seis años al frente de la Facultad de Jurisprudencia, Alfonso Yáñez Arreola lo hace con soltura, buena letra y estilo literario. No poca cosa, cuando sabemos lo siguiente: los abogados tienen oído de artilleros, son áridos como ellos solos y no ofrecen mayor entusiasmo ni en sus documentos ni en sus ponencias y charla oral. No es el caso de hoy y uno lo agradece.
En Corto:
#¿Sabe usted quién presentó el libro de Yáñez Arreola? Puros ases: el doctor Máximo Carbajal Contreras (Presidente de la Asociación Nacional de Facultades, Escuelas, Departamentos de Derecho e Institutos de Investigación Jurídica. ANFADE). El doctor Carlos Hugo Morales (Secretario General de Trabajadores de la Universidad más grande de América Latina, UNAM). Y el Rector de la Universidad Laboral de México 4.0. UNILAM, el maestro Rafael Medina Portugal.
#Un punto importante: Alfonso Yáñez Arreola no fue a conquistar a la ciudad de México bajo su nombre, no; fue y habló de su Facultad como un ente vivo de la Universidad Autónoma de Coahuila. la UAdeC: un monstruo dormido el cual necesita guía y dirección. Dinamismo, inteligencia e ideas. Sí, pasar de la tradición a la innovación. Cosa curiosa (¿Envidia, recelo o negligencia? ¿O todo junto?): el Rector de la alicaída UAdeC, el Infante Octavio Pimentel no fue. Y ni lo ha felicitado aún. Fin.



