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Un pequeño superviviente entre gigantes: el mamífero que vivió en el México de los dinosaurios

El Ahuizote
El Ahuizote
junio 8, 2026

HÉCTOR E. RIVERA SYLVA

Hace aproximadamente 75 millones de años, el territorio que hoy forma parte de Baja California era un paisaje costero, bañado por las aguas del antiguo océano Pacífico. Mientras los dinosaurios dominaban la tierra firme, una vida más discreta se movía entre la vegetación, lejos de los reflectores de la prehistoria: los primeros mamíferos.

Durante mucho tiempo, el conocimiento sobre estos pequeños animales ha sido limitado. La mayoría de los fósiles encontrados consisten en dientes aislados o fragmentos de mandíbula, lo que dificulta reconstruir cómo eran realmente. Sin embargo, un descubrimiento reciente en el norte de México está cambiando esa historia.

En un estudio publicado en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, paleontólogos de México y Estados Unidos describen una nueva especie de mamífero prehistórico que representa uno de los hallazgos más completos de su tipo en el país: Cimolodon desosai.

El nombre del nuevo mamífero sigue la tradición científica de honrar a quienes contribuyen al conocimiento. Cimolodon es un género ya conocido dentro de los multituberculados, mientras que el nombre de la especie, desosai, reconoce a Michael de Sosa, persona que descubrió el fósil.

El fósil fue encontrado en la Formación El Gallo, en Baja California, y data de hace unos 75 millones de años. Lo extraordinario del hallazgo es que incluye no solo partes del cráneo y los dientes, sino también elementos del resto del cuerpo. Esto permite, por primera vez en México, reconstruir con mayor detalle la biología de un mamífero que convivió con los dinosaurios.

Cimolodon pertenece a un grupo extinto conocido como multituberculados, pequeños mamíferos que prosperaron durante la era de los dinosaurios. Estos animales eran muy diferentes de los mamíferos actuales, pero ocupaban nichos ecológicos similares a los de roedores o ardillas.

El nuevo ejemplar era un animal diminuto, con un peso estimado de alrededor de 100 gramos, comparable al de un ratón moderno. A pesar de su tamaño, su anatomía revela una vida activa y versátil.

Sus dientes, cuidadosamente analizados por los científicos, muestran que tenía una dieta variada. No era exclusivamente herbívoro ni carnívoro, sino un omnívoro, capaz de alimentarse tanto de plantas como de pequeños animales o insectos.

Además, el estudio de sus huesos sugiere que tenía una forma de moverse conocida como locomoción escansorial, es decir, estaba adaptado para trepar. Probablemente se desplazaba entre ramas, troncos o estructuras del entorno, lo que le habría permitido evitar a los grandes depredadores que dominaban el suelo.

Este estilo de vida, ágil y adaptable, pudo haber sido clave para la supervivencia de estos pequeños mamíferos en un mundo dominado por gigantes.

El descubrimiento también aporta información valiosa sobre la diversidad de mamíferos en el norte de México durante el Cretácico. En la misma formación geológica se han identificado varias especies diferentes, lo que indica que estos animales eran más diversos de lo que se pensaba.

Además, los fósiles encontrados en Baja California muestran similitudes con los de regiones como Texas, lo que sugiere que existían conexiones ecológicas entre distintas partes de Norteamérica en esa época.

Aunque pequeño y aparentemente insignificante frente a los dinosaurios, Cimolodon desosai representa una pieza fundamental para entender la historia de los mamíferos. Estos animales, que vivían a la sombra de los gigantes, serían los ancestros lejanos de las formas que, millones de años después, dominarían el planeta tras la extinción de los dinosaurios.

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