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Opinión, Plumas

Siguen los días negros

Jesús R. Cedillo
Jesús R. Cedillo
agosto 25, 2025

Siguen los días negros sobre México. Aunque las cifras oficiales (por lo general, siempre maquilladas y con falta de rigor profesional) digan que la violencia y a la sevicia van a la baja. Hablemos y tejamos algo mejor esta vez. De ser posible lo anterior. Voy: 95 años del nacimiento de Derek Walcott, Nobel de Literatura. No poca cosa señor lector, cuando la ignorancia y la maldad en México, es nuestra túnica perpetua en este país nuestro. La barbarie y carnicería son nuestro ADN. Al parecer y por los últimos hechos de sangre y “exterminio” de todos conocidos. 

“El silencio es más potente que el trueno…” Uno de los altos versos de nuestro poeta y su aniversario al cual vamos a celebrar el día de hoy en este espacio el cual no es mío, sino suyo. El silencio de Derek Walcott es ensordecedor. Ya es eterno. Y usted lo sabe: la soledad y el silencio como hermanos, siempre estarán atados a eso llamado tiempo.  Y usted lo sabe: la poesía y la cultura es lo único que nos puede rescatar de la barbarie cotidiana en nuestro abnegado país. 

Hay autores, grandes autores los cuales pasan de noche para muchos de nosotros. Es el caso del poeta insular Derek Walcott (1930-2017) quien fue Premio Nobel de literatura en 1992. Se cumplen entonces y es aniversario, 95 años de su nacimiento. Es difícil, muy difícil conseguir su obra en este pueblo atado a los best sellers. De hecho, ni librerías hay en Saltillo y pocas en Coahuila. Tenemos que atenernos a lo que hay disponible. Y si hay un viaje a Ciudad de México o Guadalajara, pues allí sí, darse el tiempo suficiente para otear anaqueles atiborrados de buenos libros. 

Tengo una sola obra de Walcott, “Pleno verano”, poesía selecta de Derek Walcott. El libro es una bien cuidada edición en tapa dura en traducción del poeta José Luis Rivas. Lo he leído no de tirón, sino a cuentagotas, en dosis bien administradas, como debe de hacerse en ocasiones y con ciertos libros. Este es uno de ellos. Y es que usted lo sabe, la poesía no se lee de “corridito” sino que se paladea, como se escancia en la copa un buen vino. 

Y el libro y su autor vienen a cuento porque lo repito, se cumplen 95 años de su nacimiento. Murió luego de una penosa y larga enfermedad. Walcott fue Premio Nobel de literatura en 1992. Pérdida irreparable de quien era considerado el más grande poeta entre los vivos. Se le tildó varias veces de ser un “Faro de luz” en la isla atiborrada de sevicia de ayer y de hoy.  

Debido a su Aniversario (sólo hay un homenaje posible, leerlo a plenitud), acometo la lectura de leer su libro, su poesía selecta. Espero terminarla. Pero extraña cosa decir lo anterior, hasta terminarla. Imposible. La poesía jamás se agota. Muta solamente, se trastoca e incluso, se desordena, pero se convierte siempre en materia inflamable que hierve y arde dependiendo del día y de nuestra lectura y apetencias en el momento para disfrutar semejante y alta poesía e ideas. 

En corto:

#En días pasados, fueron entregados 26 nuevos criminales mexicanos de alto perfil al Gobierno Norteamericano. En lo que va de estos años, ya son 55. ¿Soberanía e independencia nacional? Tal vez y sólo tal vez, lo que dijo Donald Trump sea lo bien cierto: él manda. 

#En un poema, “Mapa del nuevo mundo”, la cabellera de Helena, la dorada de Troya, es “una nube gris” y Troya un “foso blanco de ceniza/ a orillas de la mar donde llovizna.” Poesía para otro público, donde hierve la condición humana ancilada ésta en hurgar en los mitos fundadores que nos dan vida, identidad y pertenencia. Sí, nos dan humanidad lo cual es lo que hace falta en este sanguinario país llamado México.
#En uno de tantos versos para subrayar con plumón rojo, escribió: “Alguna vez pensé que el amor a la patria bastaba…” No, no es suficiente. Insisto, vea lo que es hoy nuestro país: un cementerio.

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