Lo dijo al parecer Aristóteles: no puede hacer amistad entre hombres malos. Entre seres humanos malos. En mi caso, no soy bueno, pero trato e intento no poner en práctica y jamás, eso llamado maldad. Pero, don Martín Martínez Avalos (†) si era y siempre fue un hombre íntegro, ejemplar, con valores bien plantados, un profesor de ideas y forjador de nuevas generaciones; era y es aún hoy, un hombre bueno.
El pasado día miércoles 8 de julio me empezaron a avisar de una noticia dolorosa e infausta: acababa de morir mi amigo y compañero de andanzas de toda la vida. Quien esto escribe anidaba cumpliendo con un viaje de trabajo a la ciudad de México y regresé hasta el domingo 12. Ya para entonces la ingrata noticia estaba más que confirmada.
Fue generoso a manos llenas. Cuando me marcaba a mi desvencijado celular y al saber de mis achaques de salud de vejez, siempre me decía: “Si gustas voy por ti a tu casa o dime dónde nos vemos. Yo te llevo con el doctor y yo lo pago. Lo que necesites.” Los domingos o cuando nos saludábamos su muletilla, sus muletillas de saludo hacia su servidor eran las siguientes: “Cómo estás joven escribiente.” “Cómo estás joven maestro.” “Cómo estás joven escribano.” Sobra decirlo, quien esto escribe es más grande de edad a don Martín.
Me ha dolido su muerte, su partida y en estos momentos en pergeñar estas notas, no puedo evitar llorar por la ausencia de mi hermano. Estuvo al frente de la Preparatoria Mariano Narváez de la hoy alicaída Universidad Autónoma de Coahuila. Forjador y formador de buenos estudiantes, dicha Universidad no se entiende sin su larga trayectoria como docente.
Pero, como en todo momento de la historia hay un “pero”, el último zafarrancho provocado por mi hermano fue el siguiente del dominio público: el Rector de la UAdeC, el infante Octavio Pimentel le robó la elección para Coordinador de la Unidad Saltillo y de hecho, fiel a su estilo de zapa y de personeros, mandó a varios medios de comunicación estar en contra de Martínez Avalos.
El día de la segunda vuelta en los comicios, fue un robo descarado. Tengo documentos al respecto e información. Lo anterior es la labor de “operar” del Infante Rector y hoy hay dos o tres destinatarios: Alfonso Yáñez Arreola, Oscar Nájera Davis y Jonathan Flores Pérez.
En Corto:
#Para desgracia nuestro entonces, acaba de morir el Coordinador Legítimo de la Unidad Saltillo de la UAdeC. ¿Fue un mal diagnóstico médico su enfermedad la cual fue de tan rápida, harto letal? No lo sé. Pero si usted se fija estimado lector, aquí en el pueblo estamos inmersos en una vorágine médica donde un ingenuo golpe al caerse de la bicicleta, una bolita de grasa en una mano, un bocado mal masticado, termina en la tumba.
# ¿Existe el Ángel de la Guarda? ¿Existen los Ángeles de la Guarda? Sin duda. Claro que sí. No bajan del cielo entre luces resplandecientes ni tienen alas ni tienen poderes mágicos, no; los Ángeles de la Guarda están siempre aquí entre nosotros, visten como nosotros, hablan como nosotros y siempre están a nuestro lado cuando es necesario. Sí, don Martín Martínez y su bella hija, una de ellas, fueron no pocas veces mis Ángeles de la Guarda al encaminarme a mi casa cuando andaba deambulando en estado etílico (lo cual no es ningún orgullo, queda claro).
#Era un caballero, lo sigue siendo. Estimado profesor, estimado amigo, querido hermano, pronto, pronto estaré contigo en la eternidad, volveremos a tener nuestras tertulias interminables, beberemos tarros de cerveza y nos abrazaremos. Mientras tanto, no tengo duda, ya descansas… En la cuna de las manos de Dios. Así sea hermano. Así sea.



