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Opinión

El mal, la violencia, la sevicia

Jesús R. Cedillo
Jesús R. Cedillo
abril 28, 2025

La ciudad ignora la belleza de un crepúsculo. Hacinados, los obreros los cuales diario se trasladan de sus colonias-colmenas a su fábrica donde habrán de dejar su vida por un precario y miserable salario, de regreso, ignoran la belleza de un crepúsculo. La noche es un fuego nocturno al cual habría que acercarnos por su belleza y hondura. Pero no, la noche es un balido de un cordero degollado, como los inmolados por Herodes en tiempos cristianos. La noche hiere, brama, mutila, viola, lacera nuestros cuerpos y nuestra mente, pero, sobre todo, la noche hoy se hizo para tener miedo. Harto miedo. 

Hoy, no los niños, sino los adultos duermen con todos los focos de la casa encendidos, esperando una sombra o fantasma enemigo los cuales pueden infligir dolor sin piedad, sin remordimiento alguno. Las ciudades hace mucho y en México, ignoran la belleza de un crepúsculo. Entre más rápido se llegue a la precaria seguridad de la casa, mejor. Aunque esa misma morada puede convertirse en nuestra mismísima fosa común…

En los últimos lustros o un poco más, he puesto el acento una y otra vez en la violencia, la sevicia extrema que viene azotando al país en general. Coahuila y Saltillo no son la excepción. Hoy es un problema brutal. Cuando iniciaron las masacres por parte de los diversos cárteles del narcotráfico y grupos delincuenciales en todo México, y ante “La brutalidad y la barbaridad” que se presentaba “más allá de lo imaginable” –apreciación en su momento de la entonces poderosa Secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, fue la primera advertencia–, el mejor reportero del mundo, John Lee Anderson dijo en nuestro país, en Zacatecas en un Congreso de periodismo (2011): “Ustedes los periodistas mexicanos tienen que averiguar qué es lo que enmascara a la sociedad mexicana para encerrar en su seno tanta violencia… no es posible que tanta violencia y que criminales tan sádicos, tan imaginativamente sádicos hayan surgido de pronto en el panorama mexicano. Algo esconde la sociedad mexicana que lo fue incubando durante años y años.”

Estos dos focos amarillos encendidos y apenas en un par de años, se volvieron focos rojos. Tengo escribiendo este par de citas las cuales se quedaron tatuadas en mi abecedario. El par de ideas me revolotean todo el tiempo en la cabeza y periódicamente le he presentado mi exploración e ideas al respecto. A últimas fechas (Teuchitlán, Jalisco, por ejemplo), he comprado volúmenes, libros, he preguntad y charlado con psicólogos, académicos, historiadores y escritores sobre este flagelo que en México, obliga a cerrar los ojos por tanto dolor infringido. Horroriza, pero hay que tratar de entenderlo, explorarlo. 

En corto

# ¿Cuál es la raíz del mal en los seres humanos, estamos podridos desde nacimiento y sólo hace falta una chispa en el exterior para detonar en nuestro interior toda la maldad, crueldad y dolor para infringirlo alrededor sin piedad y sin sentimientos? ¿Qué tenemos los mexicanos en nuestro interior, qué nos habita? ¿Hacer caso de la Biblia cuando se lee en Génesis 6:5 “(Jehová vio) … que la maldad de los hombres era mucha?”? 

#En 1960, Jaques Lacan llamó al mal radical “la cosa.” Luego, Braudillard afirmó en la década de los noventa del siglo pasado, que el mal está en todas partes y en todo estrato de la sociedad y que tenemos tanto miedo de enfrentarlo, que preferimos “disfrazarlo” o de plano, no nombrarlo. 

#Por ello, el mago del terror, del mal y misterio, Stephan King, bautizó a una de sus creaturas, “It.” ¿Un día van a ser destruidos y derrotados aquellos a los cuales definimos como malos o malditos, como los miembros de los cárteles del narcotráfico? Si usted cree en la Biblia, sí. Eso dice el Salmo 92:7: “Cuando los inicuos broten como la vegetación y todos los practicantes de lo que es perjudicial florezcan, es para que ese día sean aniquilados para siempre.” México, cada día más brutal.

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