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El “ala roja” de Alemania: un nuevo pterosaurio revela un extraño secreto del Jurásico

El Ahuizote
El Ahuizote
junio 15, 2026

Héctor Rivera Sylva

Hace aproximadamente 150 millones de años, los cielos de Europa estaban dominados por criaturas extraordinarias: los pterosaurios, reptiles voladores que evolucionaron mucho antes que las aves modernas. En lo que hoy es el sur de Alemania, pequeñas islas tropicales emergían de mares cálidos y poco profundos, formando un archipiélago lleno de vida prehistórica.

Esta región es famosa por sus fósiles excepcionalmente conservados, especialmente los provenientes de las calizas de Solnhofen, donde incluso tejidos blandos y delicadas impresiones de alas han sobrevivido durante millones de años. Sin embargo, nuevos descubrimientos continúan revelando que estos antiguos ecosistemas eran aún más diversos de lo que se imaginaba.

En un estudio publicado en la revista PeerJ, el paleontólogo británico David Hone describió una nueva especie de pterosaurio hallada en la Formación Mörnsheim, en el sur de Alemania. El animal fue nombrado Laueropterus vitriolus, y representa otro miembro temprano de un importante grupo evolutivo cercano al origen de los pterosaurios más avanzados.

El nombre Laueropterus honra a René y Bruce Lauer, colaboradores y promotores de importantes investigaciones paleontológicas relacionadas con los fósiles de Solnhofen y otras regiones alemanas. El nombre de la especie, vitriolus, hace referencia precisamente a este aspecto, evocando el efecto de un ácido que parece haber corroído parcialmente los huesos.

El fósil corresponde a un individuo adulto casi completo y extraordinariamente bien preservado. Aunque los huesos se encuentran desarticulados, es decir, separados entre sí, prácticamente todo el esqueleto está presente, algo muy poco común en animales tan delicados.

Con una envergadura cercana a un metro, Laueropterus era relativamente grande para su grupo. Sus proporciones generales recuerdan a otros pterosaurios tempranos, especialmente formas cercanas al origen de los pterodáctilos verdaderos.

Uno de los detalles más importantes del nuevo fósil es su cola. A diferencia de los pterosaurios más primitivos, que poseían colas largas y rígidas, este animal tenía una cola corta formada por pocas vértebras. Este rasgo indica que estaba evolucionando hacia formas más modernas y ágiles en vuelo.

El cráneo también muestra características distintivas, incluyendo una forma más larga y delgada que la de especies similares. Además, ciertas diferencias en el hombro, el brazo y los huesos del ala sugieren que no se trataba simplemente de un ejemplar juvenil de otra especie conocida, sino de un animal claramente distinto.

Sin embargo, más allá de su anatomía, lo que realmente hace especial a Laueropterus vitriolus es la forma en que se preservó. Cuando el fósil fue preparado, los investigadores notaron algo inusual: muchos de los huesos presentaban una llamativa coloración naranja intensa, lo que llevó a apodarlo informalmente como “el ala roja”. Pero eso no era todo. Numerosos huesos también mostraban pequeños agujeros y señales de desgaste químico, algo prácticamente nunca visto en pterosaurios fósiles.

Los científicos creen que, después de quedar enterrado, el fósil fue atravesado lentamente por agua que se filtró a través de la roca y comenzó a disolver partes del esqueleto. Este proceso habría afectado primero los huesos más grandes y expuestos, creando las perforaciones visibles actualmente.

Paradójicamente, este fenómeno pudo haber estado a punto de destruir completamente el ejemplar. Si el fósil hubiera permanecido más cerca de la superficie durante millones de años, probablemente gran parte del esqueleto se habría perdido para siempre.

El hallazgo también aporta información importante sobre la evolución de los pterosaurios. La Formación Mörnsheim parece representar una fauna ligeramente más reciente que la de los clásicos depósitos de Solnhofen, y en ella predominan formas cercanas al origen de los pterodáctilos modernos.

Esto sugiere que, hacia el final del Jurásico, los pterosaurios estaban atravesando una etapa clave de transformación evolutiva, desarrollando cuerpos más ligeros, colas reducidas y capacidades de vuelo más sofisticadas.

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