Dando continuidad al asunto que sacudió la agenda nacional la semana pasada, y aunque con menor fuerza, siguen surgiendo novedades en torno al muy peliagudo caso del perrito Rocky, que tristemente fue torturado y después murió.
Y, como todos sabemos, la responsable fue detenida rápidamente por las autoridades locales. Hay que decir que fue después de un buen trabajo de la Fiscalía General del Estado, en coordinación con autoridades municipales, para comenzar, obviamente, las averiguaciones y lograr la detención preventiva, esto para evitar una muy posible fuga.
¿No sé si sea la justicia que quiere la ciudadanía?, pero hay que reconocer que fue expedita y que la información ha fluido con efectividad.
En fin, el modelo estatal de seguridad y la política del «que la hace, la paga» hicieron posible que la detención se diera en cuestión de horas, después de los videos publicados por múltiples cuentas en las distintas redes sociales.
También hay que recordar que Coahuila es pionero en el cuidado de los animales, ya que desde aproximadamente 2013 se han aprobado leyes para la protección de los seres sintientes. Por ejemplo, fuimos de los primeros estados del país en prohibir las corridas de toros.
Y aunque falta reforzar algunos aspectos legislativos, creo que el reto estará en que las policías de todos los municipios y la sociedad se involucren para detectar abusos en todos los rincones del estado.
Porque en esta ocasión supimos de Rocky por la viralización de varios videos, pero les garantizo que, en este momento, existen al menos cientos de perros en azoteas, bajo el intenso sol y sin agua, o encadenados.
Ojalá podamos hacer conciencia. Y aunque definitivamente hay otros temas de mayor importancia, en este tenemos que poner toda nuestra energía para proteger a los animales.
Creo que es buen momento de revisar los casos de caza deportiva, las fiestas de rodeo, el método de sacrificio de perros callejeros e incluso las prácticas de la producción ganadera, porque debe haber leyes al respecto y, sobre todo, vigilar que cada disposición se cumpla.
Las leyes tienen que ser parejas y para todos. No podemos hacer excepciones porque, si no, como en otros temas, se nos va a armar un completo relajo.
En ese sentido, aplaudo la propuesta del gobernador, Manolo Jiménez, de crear una fiscalía especializada en maltrato animal.
Eso es un gran acierto, primeramente porque la primera tarea será que, cuando exista un titular, este deberá sentarse con los representantes de las asociaciones que procuran dichos temas y, entre todos, delinear reglas y sanciones.
Como todo lo que funciona, las cosas deben analizarse con académicos, expertos, sociedad civil y con apego al marco constitucional.
Después, algo que considero relevante, y ojalá se haga, es promover campañas permanentes sobre el cuidado animal.
Conocer los límites y los alcances de cada regla o de cada ley será indispensable para un buen funcionamiento.
Sin duda es una idea de altura, verdaderamente de estadista. En muchos temas, y en otras partes del país y del mundo, tener una fiscalía especializada es sinónimo de resultados.
En fin, mientras tanto, nosotros a informarnos. Dicen que después de la tormenta viene la calma y reitero que ojalá se haga justicia, porque esto no puede repetirse. Pero, definitivamente, debemos aprovechar el momento para corregir el rumbo.
Vivimos en un estado civilizado, con instituciones fuertes, y qué mejor que todo se investigue y se resuelva con apego a derecho.



