A dos meses de la gran final de Miss Universe México 2026, Glenda Makhlouf vive uno de los capítulos más importantes de su vida. Actriz, creadora de contenido y ahora Miss Universe Coahuila 2026, la joven se prepara para representar al estado en el certamen nacional del próximo 22 de agosto, convencida de que la verdadera belleza va mucho más allá de la apariencia.
Con casi cuatro millones de seguidores en redes sociales, Glenda ha construido una comunidad a partir de mensajes de respeto, empatía y solidaridad. Aunque nació en Sinaloa, sus raíces maternas la unen profundamente con Coahuila, un estado que hoy representa con orgullo y que espera colocar en lo más alto del concurso.
En entrevista, habla de sus inicios, del cambio que han vivido los certámenes de belleza, de la fe que la impulsó en uno de los momentos más difíciles de su vida y del propósito que quiere cumplir si logra convertirse en la próxima Miss Universe México.
¿Cómo recibiste la noticia de que serías Miss Universe Coahuila 2026?
Fue una sorpresa muy bonita y, al mismo tiempo, una enorme responsabilidad. Recuerdo perfectamente ese momento porque llegó cuando más lo necesitaba. Me sentí muy agradecida y emocionada. Desde ese instante entendí que esta oportunidad significaba mucho más que participar en un certamen; era la posibilidad de representar a un estado con el que tengo un vínculo muy especial.
Aunque naciste en Sinaloa, hoy representas a Coahuila. ¿Qué significa eso para ti?
Muchísimo. Mi mamá nació en Torreón y gracias a ella tengo raíces coahuilenses. Siempre he sentido un cariño muy especial por este estado y cuando surgió la posibilidad de representarlo no lo dudé. Me siento profundamente orgullosa de portar esta banda porque también representa parte de mi historia y de mi familia.
¿Los concursos de belleza siempre estuvieron en tus planes?
Sí. Desde niña me llamaban mucho la atención. Incluso participé anteriormente en algunos certámenes. Sin embargo, hoy regreso con una visión completamente diferente. Ahora entiendo que este tipo de plataformas pueden convertirse en una herramienta para generar un impacto positivo y eso fue lo que realmente me motivó.
¿Qué tanto han cambiado los certámenes en los últimos años?
Muchísimo. Antes muchas personas pensaban que solamente importaba la apariencia física, pero hoy buscan mujeres completas. Claro que la imagen cuenta, pero también importa la preparación, la capacidad de comunicar, el liderazgo, la inteligencia emocional y el trabajo social. Ahora buscan una belleza integral y eso me parece extraordinario porque permite mostrar quién eres realmente.
Además de esta faceta, eres actriz y creadora de contenido. ¿Cómo nació ese proyecto?
Comencé hace aproximadamente cinco años. Poco a poco descubrí que las redes sociales podían ser mucho más que entretenimiento. Empecé a compartir mensajes sobre empatía, respeto y solidaridad porque sentía la necesidad de aportar algo positivo. Hoy esa comunidad ha crecido hasta casi cuatro millones de personas y eso representa una responsabilidad enorme para mí.
¿Qué buscas que las personas encuentren cuando ven tus videos?
Me gustaría que encontraran esperanza. Que sepan que siempre vale la pena ser una buena persona y que pequeños actos de empatía pueden cambiar el día de alguien. Creo que vivimos en una época donde hace mucha falta escucharnos, respetarnos y apoyarnos. Si un solo video logra inspirar a alguien, entonces todo el esfuerzo habrá valido la pena.
Tu historia rumbo al certamen también tiene un componente muy personal relacionado con la fe. ¿Cómo ocurrió?
Es algo que siempre comparto porque marcó mi vida. La noche anterior a recibir la llamada estaba pasando por una etapa complicada. Me sentía desanimada, atrapada en la rutina y sin encontrar un nuevo propósito. Esa noche hice una oración muy sincera. Le pedí a Dios que me enviara una oportunidad que me motivara nuevamente. Al día siguiente llegó la noticia de Miss Universe. Para muchas personas puede parecer una coincidencia; para mí fue una respuesta que cambió mi vida.
¿Crees que esa experiencia transformó la forma en que estás viviendo este proceso?
Completamente. Hoy afronto este reto desde el agradecimiento. Entiendo que todo llega en el momento correcto y que incluso las etapas difíciles tienen un propósito. Eso me ha permitido disfrutar mucho más el camino y no solamente pensar en el resultado final.
¿Cuál es el mayor reto rumbo a la final nacional?
La preparación es muy completa. Hay entrenamiento físico, pasarela, comunicación, entrevistas, desarrollo personal y muchas otras áreas. Es un proceso exigente, pero también muy enriquecedor porque cada día aprendes algo nuevo sobre ti misma.
Si ganaras Miss Universe México, ¿qué te gustaría hacer con esa plataforma?
Me encantaría seguir llevando mensajes positivos a muchísimas más personas. Quiero demostrar que una reina de belleza también puede inspirar, servir y generar cambios. Mi sueño es utilizar esa plataforma para impulsar proyectos enfocados en los jóvenes y promover valores como el respeto, la empatía y la solidaridad.
¿Qué mensaje les darías a quienes hoy sienten que sus sueños están muy lejos?
Que nunca dejen de creer. Todos vivimos momentos complicados y todos llegamos a sentir que las cosas no avanzan. Pero si siguen preparándose, trabajando y manteniendo la fe, las oportunidades llegan. Yo soy prueba de ello. No importa cuántas veces tengan que empezar de nuevo; lo importante es no rendirse.
¿Cómo te gustaría que el público recordara a Glenda Makhlouf después del certamen?
Me gustaría que recordaran a una mujer auténtica. A alguien que aprovechó una plataforma tan importante para hacer algo bueno por los demás. Si logro que las personas me identifiquen más por mis valores que por una corona, sentiré que realmente cumplí mi propósito.



