Las protestas estudiantiles que comenzaron en la región de París se extendieron por distintas zonas de Francia y llegaron también a universidades, mientras los bloqueos de centros educativos derivaron en enfrentamientos con la Policía. En los últimos días, cientos de personas han sido detenidas.
El movimiento surgió por reclamos relacionados con la falta de profesores y recursos, las condiciones educativas, las largas jornadas y los recortes en becas. Sin embargo, algunas manifestaciones han escalado con incendios, daños a mobiliario y choques entre estudiantes y fuerzas de seguridad.
En ciudades como Nantes, Marsella, Estrasburgo, Lyon y Lille se registraron incidentes. La situación también llevó a restringir el transporte público en algunas zonas y a implementar clases a distancia cuando los centros educativos no pueden garantizar condiciones de seguridad.
El primer ministro Sébastien Lecornu convocó una reunión de crisis para atender la expansión de las movilizaciones. Su Gobierno acusa a La Francia Insumisa (LFI), partido de Jean-Luc Mélenchon, de impulsar los bloqueos y contribuir a la escalada, mientras Mélenchon ha llamado a mantener métodos de protesta no violentos.
La movilización ocurre mientras Francia enfrenta dificultades financieras y el Gobierno presentó su propuesta presupuestaria para 2027. Las protestas también han adquirido relevancia política de cara a las elecciones presidenciales del próximo año.
Las autoridades anunciaron una plataforma de diálogo para recibir las demandas de los estudiantes, aunque las organizaciones estudiantiles han llamado a mantener los bloqueos. El conflicto continúa extendiéndose mientras el Gobierno busca contener los disturbios y atender los reclamos sobre la educación pública.



