Ernest Hemingway es inagotable. Lo hemos visto someramente en esta saga, en este tríptico de textos donde lo hemos abordado desde algún par de ángulos. Pero, la lectura del Premio Nobel gringo acepta múltiples interpretaciones y es necesario abordarlo, leerlo y explicarlo desde diferentes aristas, incluyendo su vida atormentada. Angustiante, debocada, al borde o de planeo, una vida al límite.
Como ejemplo somero, aunque luego hay que volver al tema y por siempre, en su libro señero el cual es lectura obligada no en la Universidad, sino en la vida cotidiana y siempre, en “El viejo y el mar” apenas en las primeras letras del texto, apenas y en el primer párrafo, el narrador dice que el viejo pescador tenía 84 días sin coger un pez, pero en los primeros cuarenta días había tenido un muchacho, un ayudante, ya luego se dice su nombre “Manolín”, pero dice de 40 días de la partida del muchacho.
Señor lector: Ernest Hemingway pudo haber escrito de otros números como pálidos ejemplos de abandono, 5 días, 14 días, 28 o 32 días; pero no, escribió 40 días ¿Sabe usted por qué? Porque el 40 es un número simbólico, es un número bíblico, se usa mucho en la Biblia y no es gratuito para nada en la prosa del Nobel..
El número 40 y sus derivados o múltiplos: cuatro, cuatro mil, cuarenta y uno, cuarenta mil y un largo etcétera, aparecen en casi todos los libros de la Biblia, sea esta cristiana o católica; es lo mismo básicamente o es lo mismo de plano. En el libro de Génesis, lo primero de lo primero, leamos rápidamente la referencia: “Yo haré llover cuarenta días y cuarenta noches…” ¿Lo nota? Es el número cuarenta. Pero así es el resto de la Biblia, todo tiene que ver con el número 4, cuarenta, 4 mil, cuarenta mil.
Ejemplos de ello hay en todos sus libros: Éxodo, Número, Levítico, Jueces, Ezequiel, en fin. Es cuando se hace referencia a toda la vida, es decir, número simbólico de los guerreros en una batalla, días de cosecha y siembra, días de castigo por parte de Dios, creo recordar es Nínive en Jonás. Dio el plazo de 40 días para destruir dicha ciudad pecaminosa, recuerdo. Pero también el cuarenta es un número mágico y de milagro para las mujeres…
¿Cuarenta semanas? Así nacemos todos los seres humanos. Bueno, casi todos. Es decir, 40 (cuarenta) semanas guardados y amados, los bebés, viven en la panza de las madres. Días más o días menos, pero son cuarenta semanas, es decir, 9 meses para la formación de un ser humano lo cual es milagro de Dios, las mujeres y de ese número mágico ¿Ya lo notó entonces señor lector que no es gratuito el número anotado de papá Hemingway?
En corto:
#Una de las frases de varias en este opúsculo de alta maravilla, donde Ernest hace referencia a la Biblia, es la siguiente: “Tú naciste para ser pescador y el pez nació para ser pez. San Pablo era pescador…” Ya luego, el judío Saulo se convirtió en el camino a Damasco, adoptó el nombre de Pablo y se hizo “pescador de hombres.”
#Insisto, por su aniversario luctuoso, cifra redonda de 65 años de muerto, obliga a releer toda su obra. Anotarla, paladearla y hacerle un homenaje, como estas torpes letras. Escribí “paladearla», sí, saborearla, buscar las resonancias secretas de sus letras donde hace gala de erudición y gran estilo al describir platillos, comidas, vinos, cervezas y lugares míticos ya, debido a su pluma.


