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La Entrevista

Don Fernando Oyervides Thomas: una vida dedicada al comercio y al Centro Histórico de Saltillo.

El Ahuizote
El Ahuizote
octubre 5, 2026

Con más de cuatro décadas al frente de su propio negocio y una vida prácticamente ligada desde la infancia al corazón de Saltillo, don Fernando Oyervides forma parte de la historia comercial del Centro Histórico de la ciudad.

A sus 77 años, conserva el entusiasmo de quien sigue viendo en el comercio no solamente una forma de vida, sino una responsabilidad con su ciudad, con los clientes y con las nuevas generaciones de emprendedores.

Este 2026, su trayectoria será reconocida con uno de los galardones otorgados a comerciantes que han contribuido al desarrollo y fortalecimiento del Centro Histórico de Saltillo.

Don Fernando, ¿cómo comenzó su historia dentro del comercio en el Centro Histórico de Saltillo?

Prácticamente nací en el centro de Saltillo. Desde niño estuve muy relacionado con el comercio porque mi papá siempre fue comerciante.

Después tuve la oportunidad de trabajar con un tío en unas tiendas muy conocidas en aquellos años. Ahí permanecí aproximadamente 17 años como administrador.

Posteriormente decidí independizarme y abrir mi propio negocio. Lo inicié en 1982 y actualmente estamos por cumplir cerca de 44 años trabajando por nuestra propia cuenta en el primer cuadro de la ciudad.

Durante todo este tiempo no solamente hemos trabajado por nuestro negocio, también hemos buscado apoyar al Centro Histórico, al comercio, al movimiento de la economía, al transporte y a muchos otros temas que influyen directamente en esta zona de Saltillo.

Toda nuestra vida hemos estado aquí y conocemos muy bien la problemática, pero también conocemos las fortalezas que tiene el centro de nuestra ciudad.

¿Es usted originario de Saltillo?

Sí, soy originario de Saltillo.

¿Sus padres también eran de aquí?

Mi papá era de Saltillo y mi mamá era originaria de Veracruz.

Entonces, desde muy joven nació en usted ese gusto por el comercio.

Sí. Mi familia siempre ha estado relacionada con el comercio. Prácticamente lo traemos en la sangre.

Ahora tengo 77 años y, la verdad, me siento como si tuviera 50. Todavía tengo muchas ganas de seguir trabajando y participando.

Don Fernando, después de tantas décadas de trabajo, seguramente le ha tocado vivir momentos buenos, pero también etapas muy complicadas para el comercio. ¿Cómo ha sido ese recorrido?

Nos han tocado épocas realmente difíciles. Una de ellas fue la crisis de 1994. Fue un momento muy complicado para el comercio y muchos negocios desaparecieron. Fuimos pocos los que logramos sobrevivir.

Después nos tocó enfrentar otras crisis económicas, posteriormente la pandemia y también la llegada de grandes cadenas nacionales, empresas que vienen respaldadas por 300 o 400 tiendas, mientras que nosotros somos negocios prácticamente locales o regionales.

Aun con todo eso, hemos sabido enfrentar la competencia y seguir adelante.

Creo que una parte importante ha sido mantener la comunicación y el trabajo coordinado entre comerciantes y autoridades. Desde que se creó la asociación de comerciantes siempre buscamos trabajar de la mano con los gobiernos municipales para encontrar soluciones que beneficiaran tanto al Centro Histórico como a quienes tenemos nuestros negocios aquí.

Usted ha participado también en diferentes etapas de transformación del Centro Histórico. ¿Qué recuerda de aquellos trabajos?
Me tocó participar durante las obras de subterranización de la calle Victoria. En aquel momento estuvimos trabajando con el gobernador y con el alcalde para definir los tiempos de las obras.

Originalmente se tenía contemplado comenzar en mayo, pero explicamos que para los comerciantes sería menos perjudicial que los trabajos se realizaran en enero. Gracias a la buena comunicación que existía, se tomaron en cuenta nuestras propuestas.

También nos tocó participar en los trabajos de la calle Aldama. Recuerdo que, para evitar afectar demasiado a los comercios durante las obras, se instalaron algunos pasos o puentes provisionales que permitían a los clientes ingresar a los establecimientos.

Siempre tratamos de encontrar un equilibrio: que las obras de la ciudad pudieran realizarse, pero procurando que los negocios sufrieran la menor afectación posible.

Esa comunicación con las autoridades ha sido muy importante durante todos estos años.

Este año usted será uno de los comerciantes reconocidos. ¿Cómo recibió la noticia de este galardón y qué representa para su familia?

Cuando me avisaron que recibiría este reconocimiento, por supuesto que nos dio muchísimo gusto. Me dio gusto a mí, a mi familia, a mis hijos, a mis nietos y a todos.

No sé si sea merecido o no, pero sí puedo decir que desde que ayudamos a fundar esta asociación, hace muchos años, siempre hemos luchado por el bienestar del Centro Histórico.

Hemos trabajado para que la economía del centro se mueva, para mejorar la vialidad, el transporte, la seguridad y, en general, todo aquello que permita que esta zona funcione mejor.

Siempre hemos estado muy involucrados porque el Centro Histórico ha sido parte de nuestra vida.

Usted también tuvo una participación importante en temas de seguridad cuando estuvo al frente de los comerciantes.

Así es. Durante los ocho años en los que fui presidente de la asociación, todos los lunes teníamos reuniones con el director de Seguridad.

Por indicaciones del alcalde nos reuníamos a las ocho de la mañana para revisar cuáles habían sido los principales problemas de la semana y analizar la forma de atenderlos.

En aquellos años no existían las cámaras urbanas que existen actualmente. Yo les decía a los alcaldes: “Nosotros somos sus cámaras urbanas, somos sus ojos en el centro”.

Los comerciantes sabíamos dónde se presentaban los problemas porque estábamos todos los días en las calles.

Hablábamos de temas como robos, carteristas o cualquier situación relacionada con la seguridad. También planeamos las rutas de las patrullas y la manera en la que debían desplazarse los policías para que existiera presencia permanente en diferentes puntos del primer cuadro.

La intención siempre fue que la gente pudiera ver a los elementos de seguridad recorriendo constantemente el centro y que se sintiera más tranquila.

Antes de concluir, ¿qué consejo les daría a los jóvenes o a las personas que actualmente quieren abrir un negocio y convertirse en emprendedores?

La principal recomendación que siempre les hago a quienes quieren iniciar un comercio o una empresa es que tengan mucho cuidado en los primeros años.

Muchas veces un negocio comienza a funcionar muy bien y, cuando empiezan a llegar las primeras ganancias, la persona comienza a gastar: compra un automóvil, compra un terreno o comienza a utilizar el dinero para otras cosas.

Yo siempre les digo que al negocio no hay que sacarle el dinero al principio; hay que fortalecerlo.

Las primeras ganancias tienen que reinvertirse en el propio negocio para que pueda crecer y consolidarse.

Después llegará el momento en que el negocio pueda generar dinero para otras cosas, pero primero hay que darle fuerza.

Si no se hace así, probablemente habrá tropiezos. Un emprendedor seguramente volverá a levantarse, pero le costará mucho más trabajo.

Muchos de nosotros hemos pasado por esas experiencias y por eso es importante compartirlas con quienes comienzan.

Si observamos la historia de muchos negocios, veremos que algunos crecen, luego tienen una caída y después vuelven a levantarse. Muchas veces esto ocurre porque durante los primeros años se retiraron recursos que debieron utilizarse para fortalecer a la empresa.

Mi consejo es tener paciencia, constancia y pensar siempre en el futuro del negocio.

Don Fernando, finalmente, ¿dónde se encuentra ubicado su negocio?

La tienda se llama Ropa para Damas y Blancos Yessi Boutique y se encuentra en el Centro Histórico de Saltillo.

He pasado prácticamente toda mi vida dentro del comercio y me da mucho gusto ver que las nuevas generaciones continúan trabajando por esta zona de la ciudad.

Para quienes ayudamos a construir y fortalecer la organización de comerciantes, es satisfactorio ver que sigue creciendo, innovando y buscando nuevas formas de reconocer a quienes han dedicado gran parte de su vida al Centro Histórico.

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