Con 67 años de trayectoria profesional, el reconocido comunicador
comparte sus inicios, las enseñanzas que marcaron su vida y su amor por el
micrófono. La radio en Coahuila tiene voces que han dejado huella, pero pocas reúnen tantas
historias, experiencias y recuerdos como la de don Carlos Gaitán Dávila, un
hombre que ha dedicado prácticamente toda su vida a informar, comunicar y
acompañar a distintas generaciones.
Con la sencillez que lo caracteriza, Don. Carlos, periodista y locutor conversó
sobre sus primeros pasos en los medios, los grandes maestros que marcaron su
formación y los cambios que ha experimentado la comunicación a lo largo de las
décadas.
A sus casi 85 años, don Carlos mantiene intacta su pasión por el periodismo y
comparte una historia que comenzó cuando apenas era un niño.
Don Carlos, qué gusto recibirlo. Estamos hablando de una verdadera
institución de la radio en Coahuila. ¿Cómo se encuentra?
Muy bien, aquí seguimos echándole ganas. Lo importante es tener voluntad, darle
valor a la vida y aprovechar el tiempo que nos queda. Uno propone y Dios
dispone.
¿Cuántos años lleva dedicado a la radio?
Yo siempre digo que son 70 años, pero haciendo bien las cuentas son 67 como
trabajador de la radio. Comencé a los 15 años y a los 18 ya trabajaba
formalmente. En marzo voy a cumplir 85 años. Imagínate, prácticamente toda mi
vida ha estado ligada a un micrófono.
¿Dónde comenzó su carrera profesional?
A los 15 años entré como conserje a la estación XESJ de Saltillo. Yo quería estar
cerca de los locutores, escucharlos y aprender de ellos.
Esa estación fue mi verdadera escuela. Ahí aprendí lo que quizá otros estudiaban
en una secundaria, preparatoria o universidad. Tuve grandes maestros que me
enseñaron a redactar, reportear y comunicar.
¿Dónde inició formalmente como trabajador de la radio?
En Piedras Negras, en la estación conocida como la MJ, Radio Popular Fronteriza.
Ahí estuve aproximadamente un año.
Después regresé a Saltillo para cumplir con mi Servicio Militar Nacional y tuve la
oportunidad de trabajar en otra estación, donde fui operador del famoso personaje
radiofónico conocido como el Tío Bucho.
¿Qué significó para usted convertirse en reportero?
Fue cumplir uno de mis grandes sueños. Yo quería estar donde ocurrieran las
noticias, conocer las historias y contarlas.
En aquella época había mucha exigencia. Teníamos que escribir rápido, pero
también correctamente. Los maestros nos corregían todo: la redacción, las
palabras, las oraciones. No nos permitían cometer errores.
¿Cómo eran las jornadas de trabajo?
Muy pesadas. Yo llegaba a escribir hasta 20 notas diarias. No había horarios
fáciles y muchas veces tampoco vacaciones.
Cuando me quedé prácticamente solo al frente del trabajo informativo, tuve que
hacer funciones de reportero, redactor y jefe. Era una carga enorme.
Usted ha vivido grandes transformaciones tecnológicas. ¿Cómo observa la
radio actual?
Ha cambiado muchísimo. Antes teníamos que preparar todo con mucho cuidado.
Había equipos grandes y procesos complicados.
Ahora con un teléfono celular puedes grabar, transmitir, informar y hacer
prácticamente todo. La tecnología ha facilitado muchas cosas.
¿Qué considera que deberían aprender las nuevas generaciones?
Que las cosas se consiguen trabajando. Antes no importaba si tenías que salir a
un rancho, recorrer largas distancias o pasar muchas horas buscando una noticia.
Hoy existen muchas facilidades, pero la tecnología no sustituye la preparación, la
disciplina ni la vocación.
Después de tantos años, ¿dónde se encuentra actualmente?
Curiosamente regresé a la misma estación donde comencé como conserje a los
15 años, la XESJ.
Para mí es algo muy especial porque significa volver al lugar donde comenzó mi
historia.
UN RECONOCIMIENTO A LAS GRANDES VOCES DE COAHUILA
Usted también preside la Asociación Nacional de Locutores de México en
Coahuila. ¿Qué representa esta responsabilidad?
Es un gran honor y una responsabilidad muy importante. La asociación representa
a quienes hemos dedicado nuestra vida a la comunicación.
Queremos reconocer a los compañeros que han construido la historia de la radio y
abrir las puertas a nuevas generaciones que también aman esta profesión.
Se realizo una ceremonia sencilla, pero muy significativa e histórica para nosotros.
Con la presencia de la presidenta nacional, la doctora Rosalía Buaún Sánchez
Maribel Sánchez Directora de comunicación social del gobierno de Coahuila,
Jesús Ramírez, director de comunicación del gobierno de Saltillo, David
Aguillón, Presidente de la Cámara de Radio Y Televisan (CIRT) Don. Armando
Fuente Aguirre (Catón) donde se entregaron medallas a locutores que han
cumplido más de 50 años de trayectoria.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia fue la entrega de la medalla
al mérito “Carlos Pickering”, distinción otorgada a ocho comunicadores que han
acumulado más de cinco décadas de trayectoria profesional.
Los homenajeados fueron José Carlos Agundiz Hernández, Marco Antonio Aguirre
Perales, Armando Fuentes Aguirre, Juan Manuel Dávila Udave, Carlos Gaytán
Dávila, Francisco Maldonado Vázquez, Roberto Alfredo Mendoza Escobedo y
Jesús Manuel López Castro.
Cada uno de ellos representa una parte importante de la historia de la
comunicación en Coahuila. Sus voces han acompañado a distintas generaciones,
llevando noticias, entretenimiento, cultura y mensajes que forman parte de la
memoria colectiva de la sociedad.
Entre los galardonados destacó la presencia del reconocido escritor y cronista
Armando Fuentes Aguirre, mejor conocido como “Catón”, quien además de su
amplia trayectoria periodística fundó Radio Concierto hace aproximadamente tres
décadas, contribuyendo al desarrollo de la radiodifusión en Saltillo.
Don Carlos, muchas gracias por compartir sus recuerdos, su experiencia y
esa historia que forma parte del patrimonio de la comunicación en Coahuila.
Gracias a ti, Rubén. Ha sido un gusto platicar y recordar tantas cosas. Lo
importante es seguir adelante y aprovechar cada día que nos regala la vida.
UNA HISTORIA QUE MERECE SER CONTADA
La trayectoria de Carlos Gaitán Dávila representa una época en la que el
periodismo se aprendía recorriendo las calles, escuchando a los maestros y
trabajando durante largas jornadas para llevar información a la ciudadanía.
De aquel niño que fabricó un micrófono con un bote de sardinas al periodista que
acumula 67 años de experiencia, existe una historia construida con esfuerzo,
perseverancia y una profunda vocación.
Su testimonio también recuerda que, aunque la tecnología transforme los medios
de comunicación, los valores esenciales del periodismo permanecen: la
responsabilidad, la preparación, el respeto por la audiencia y el compromiso de
contar historias.
Porque las grandes voces de la radio no solamente informan: también
forman parte de la memoria y la historia de una sociedad.


