En sencillas palabras, en el contexto de un país enredado en sus propias enredaderas, con un entorno de inseguridad en el que pasan los meses y nada más no logra pacificarse; en medio de la tensión con su mayor aliado comercial, con un T-MEC sin avanzar, con una economía que pareciera estable, pero que realmente está frenada o estancada, y con mil y un escándalos de varios integrantes de alto nivel de la 4T, y recientemente hasta del hijo de su máximo líder, siento que es cuando más vale la pena hacer un contraste de lo que se vive a nivel nacional y cómo, a pesar de todas las adversidades, a nivel estatal, Coahuila es una referencia positiva de seguridad, de economía y de buen vivir.
Y esto es realmente difícil de conseguir, ya que somos una República, somos un estado que depende del federalismo y, aunque tengo una teoría al respecto, y la cual luego platicaremos a detalle, lo resumiría en que la idea de centralizar o federalizar prácticamente todo es buena cuando el Gobierno Federal y los legisladores son conscientes de la realidad que vive cada estado, pero tiene graves riesgos cuando los diputados y senadores solo fungen como levantamanos. Y hoy en día tenemos a un gobierno, en este caso encabezado por Morena, que solo está pensando en regalar dinero, castigando a todos los demás rubros.
Entonces, estando en una República, en donde la única manera oficial de obtener recursos es recibiendo de la Federación a través de las participaciones y de las recaudaciones locales, hace que los alcaldes y el gobernador, de aquí y de todo el país, se las tengan que ingeniar para poder cumplir con las exigencias en cada municipio.
Pero, por ejemplo, en Coahuila, y a pesar de las decenas de recortes presupuestales, del abandono en carreteras, de los duros recortes al sector salud y, para colmo, a la seguridad —que, por cierto, para mí siempre será criticable la fórmula para repartir dinero en seguridad—, ya que pareciera lógico, pero es injusto. Suelen darle mucho más dinero a los municipios más inseguros y con desorden policial, mientras que a entidades como la nuestra, que cumple, en donde sus policías son confiables y con inteligencia y proximidad notoria, y además siendo el segundo estado más seguro a nivel nacional, pues en Ciudad de México consideran buena idea mandarles menos dinero.
Pero aún y con todo lo desigual que se vive en Coahuila y en los demás estados, es un orgullo que seamos segundo lugar nacional en materia de seguridad, que Saltillo sea la capital más segura de México, que seamos líderes en materia de exportación y que, en 2025, un año considerado complicado, recibiéramos más de 7 mil millones de pesos en inversiones locales y extranjeras.
Estamos en el top ten nacional del PIB y, hace apenas unos días, el INEGI dio a conocer que Coahuila aparece como el primer lugar nacional en calidad de vida. O, por ejemplo, hace días el IMSS dio a conocer que Coahuila generó más de 10 mil nuevos empleos, y eso que estamos en una situación dura por el T-MEC, y nos colocamos en el tercer lugar nacional en este rubro.
La empresa alemana Waelzholz, que se dedica a la laminación de acero, anunció una inversión de 1,200 millones de pesos en su nueva planta de Ramos Arizpe. Y no se necesita ser un genio para entender por qué prefirieron a Coahuila para alojarse, y sin duda se debe a que aquí hay seguridad, estabilidad laboral, certeza y las mejores condiciones para invertir.
Resumiendo, ante la situación tan dura con la Federación, admiro el ingenio de la autoridad estatal que encabeza Manolo Jiménez, ya que atraer empresas, mantener la seguridad y todas las demás bondades requieren el doble o triple de esfuerzo, ya que en Ciudad de México andan definitivamente en otro canal.
En fin. Aún y con todo eso, aquí estamos sacando la casta, pero la reflexión es: imaginen si todos gestionaran y si la Federación no castigara a Coahuila. Sin duda, fuéramos potencia internacional y no solo local.



