Pues un análisis obligado es el resultado del proceso electoral que celebramos en Coahuila el pasado domingo, 7 de junio.
De entrada y en primer lugar de importancia, me gustaría felicitar al Instituto Electoral de Coahuila, a su presidente, Daniel Rodríguez, a su secretario ejecutivo, Gerardo Blanco, así como a todos los profesionales que integran este organismo autónomo, ya que sencillamente impusieron un récord de votación en estas elecciones intermedias.
Tenia más de 35 años que en una elección considerada «huérfana», no se cruzaba el porcentaje del 40 por ciento de participación ciudadana y el pasado domingo, participamos el 51 por ciento, es decir, más de 1 millón 244 mil coahuilenses salimos a ejercer nuestro derecho. Con esto se confirma que Coahuila es de los estados con mayor vocación democrática de todo el país.
Y bueno, en el terreno partidista, ya se dijo mucho, pero la fortaleza del PRI Coahuila, es realmente sorprendente, y aunque se debe a muchos factores, el principal, para mí es el aval al gobierno del priísta, Manolo Jiménez.
Y fíjense, algo que llamó mucho mi atención, fue que, en los primeros días de campaña, las encuestas marcaban una tendencia clara a favor del PRI, pero noté entre 15 y 25% eran de indecisos.
Al calor de las campañas y con los escándalos de Sinaloa, luego Sonora y Tamaulipas, estos, hicieron que esos indecisos al final se decidieran por el PRI.
Otro punto relevante, es que Morena hoy en día es la estructura más desaprovechada de la historia del estado.
Personalmente no concibo como con más de 400 mil beneficiarios con becas muy potentes del Bienestar, no consigan más del 26% de los votos.
Y el colmo de los males para las guindas fue que la dirigencia nacional los abandonó por completo, el mismo «Andy» López Beltrán, en plena campaña, decidió renunciar para buscar fuero en Tabasco.
O la flamante dirigente Ariadna Montiel, en lugar de venir a hacer campaña con sus aspirantes, prefirió hacer marchas en Chihuahua, seguramente ya pensando en 2027.
Y luego, desde otro ángulo, dicen que hubo anomalías, y no lo dudo, pero la Guardia Nacional, a la que ellos mismos les adjudicaron facultades civiles, en las zonas complicadas nunca se paró.
En fin. La desunión y la mala organización les pasó la factura.
Y una sorpresa para mí, fue el partido Nuevas Ideas, quien obtuvo más de 73 mil votos y más del 6% de votación.
Y las sorpresas negativas, definitivamente fueron Acción Nacional y Movimiento Ciudadano. Simplemente vaya decepción que no alcanzaron ni el mínimo para mantener el registro estatal.
Quedó claro que su secretario, diputado y candidato, el «todólogo» Gerardo Aguado, estaba más concentrado en sus planes personales que en los del partido.
Debo decir que hasta cierto punto me alegra que un tipo como él, que lo único que sabe es hablar, no se haya reelegido en el congreso.
El Verde en las mismas, aquí creo que ellos se lo ganaron a pulso por su narrativa tan contradictoria, ya que mientras en 2024 presumían apoyar a Sheinbaum, en esta campaña acusaron y señalaron a los aspirantes de Morena. Y creo que, por convenencieros, el pueblo los castigó y tampoco tendrán presupuesto estatal.
En fin, lo que viene ya para concluir este proceso, será la repartición de plurinominales, que serán 9 espacios, de los cuales, a reserva de cocientes, criterios e impugnaciones en varias instancias, creo que Morena se queda con 5, UDC con 1, PT con uno, Nuevas Ideas con uno y el PRI con uno.
Pero insisto, es meramente un pronóstico porque todo se definirá sin duda en los tribunales.
Veremos qué otra sorpresa nos ofrece el cierre de este proceso lleno de compra de votos, anomalías y para no variar, impugnaciones sin sentido.


