Janet Castillo habla sobre el trastorno que hoy genera conversación, dudas y también mucha desinformación
En la actualidad, el TDAH se ha convertido en uno de los temas más comentados en redes sociales, escuelas, espacios laborales y hasta en conversaciones familiares. Sin embargo, pocas veces se comprende realmente qué significa vivir con este trastorno y cómo puede impactar la vida de una persona.
Para hablar sobre este tema, conversamos con la licenciada Janet Castillo, quien explicó de manera clara y humana qué es el TDAH, cómo identificarlo y por qué no todo comportamiento inquieto o distraído significa necesariamente un trastorno.
¿Qué es exactamente el TDAH?
Primero hay que aclarar algo muy importante: existe el TDA y el TDAH. El TDA es el Trastorno por Déficit de Atención, mientras que el TDAH incluye además la hiperactividad. Aunque muchas personas usan ambos términos como si fueran iguales, realmente tienen diferencias importantes.
Hoy en día hay mucha controversia alrededor de este tema porque pareciera que todo mundo dice tener TDAH, pero no siempre se entiende realmente qué implica un trastorno. Estamos hablando de una condición que afecta distintas áreas de la vida de una persona: el trabajo, las relaciones, la escuela, la vida social y emocional.
Entonces, ¿cómo saber si realmente se trata de un trastorno?
La clave está en la funcionalidad. Un trastorno no es simplemente distraerse o ser inquieto. Se convierte en trastorno cuando la persona presenta dificultades constantes en diferentes áreas de su vida y esto le impide funcionar adecuadamente.
Por ejemplo, si una persona tiene problemas en el trabajo, en sus relaciones personales, en su organización diaria y además estas conductas son persistentes, ahí ya podríamos empezar a pensar que existe un trastorno.
¿Cuál es el primer paso para buscar ayuda?
Yo siempre recomiendo iniciar con un buen terapeuta o psicólogo. Muchas veces las personas creen inmediatamente que necesitan un psiquiatra o un neurólogo, pero no siempre es así.
En ocasiones no se trata de un trastorno, sino de hábitos, estilos de vida o conductas aprendidas que pueden corregirse con terapia. Por eso es importante una evaluación responsable antes de asumir un diagnóstico.
¿Cómo se manifiesta el TDAH en los niños?
Los niños son inquietos por naturaleza, eso es completamente normal. Pero cuando vemos que un niño no logra concentrarse en ningún entorno, tiene impulsividad constante, problemas para dormir, bajo rendimiento escolar y estas conductas aparecen en todos los contextos de su vida, entonces sí debemos prestar atención.
La diferencia está en la intensidad y en la permanencia de las conductas. No es lo mismo un niño activo que un niño cuya hiperactividad le genera conflictos constantes.
¿El origen puede ser biológico o también emocional?
Pueden existir ambas posibilidades. Hay casos donde sí hablamos de disfunciones neurológicas o alteraciones en neurotransmisores, pero también hay factores emocionales, familiares y de crianza que pueden influir.
Antes se pensaba que estos trastornos se desarrollaban únicamente desde la infancia y se manifestaban en la adultez. Hoy sabemos que ciertos estilos de vida, entornos familiares o experiencias emocionales también pueden detonar síntomas desde edades tempranas.
¿El TDAH tiene cura?
Cuando hablamos de un trastorno, normalmente hablamos de una condición que puede aprenderse a manejar, pero cada caso es distinto.
Hay personas que mejoran muchísimo con terapia, herramientas emocionales y cambios de hábitos. Otras pueden necesitar medicación durante más tiempo. Lo importante es entender que sí se puede trabajar para lograr una vida funcional y equilibrada.
Muchas personas se preguntan si un adulto tranquilo también puede tener TDAH
Sí, totalmente. A veces pensamos que la hiperactividad solamente es física, pero también puede existir hiperactividad mental.
Hay personas que aparentemente son tranquilas, pero su mente nunca se detiene. Sobrepiensan constantemente, tienen ansiedad, dificultades para enfocarse y problemas para dormir porque su cabeza está llena de pensamientos todo el tiempo.
¿Qué ocurre emocionalmente cuando una persona recibe el diagnóstico?
Muchas personas se derrumban más por el diagnóstico que por el problema en sí. Por eso, una de las partes más importantes dentro de la terapia es generar esperanza y conciencia.
El diagnóstico no significa que la vida terminó o que ya no podrán funcionar. Significa que ahora entienden mejor lo que les ocurre y que existen herramientas para mejorar su calidad de vida.
¿El apoyo familiar es importante?
Muchísimo. Porque el trastorno afecta el entorno. Por ejemplo, una persona puede olvidar indicaciones, perder objetos, distraerse fácilmente o tener impulsividad emocional. Todo eso impacta sus relaciones laborales, familiares y de pareja.
Sin embargo, también es importante que la persona aprenda a responsabilizarse de sí misma. No se trata de usar el diagnóstico como excusa, sino como una oportunidad para trabajar en uno mismo.
¿Cuáles son los síntomas más delicados o riesgosos?
La dispersión extrema puede convertirse en un riesgo importante. No estamos hablando solamente de olvidar una fecha importante. Puede tratarse de olvidar apagar la estufa, dejar cosas peligrosas o incluso situaciones que pongan en riesgo a otros.
También el sobrepensamiento y la impulsividad emocional afectan muchísimo la vida diaria y las relaciones personales.
Actualmente muchas personas aseguran tener TDAH. ¿Existe desinformación?
Sí, definitivamente. Antes simplemente se etiquetaba a las personas como “inquietas”, “traviesas” o “distraídas”. Ahora todo tiene nombre, y eso también puede generar que muchas personas se escuden detrás de un supuesto diagnóstico sin realmente buscar ayuda profesional.
Creo que lo importante es actuar desde la conciencia y desde el amor propio. Si algo no está funcionando en tu vida, entonces vale la pena atenderlo y entender qué está pasando realmente.
Finalmente, ¿qué mensaje le darías a alguien que se identifica con estos síntomas?
Primero, que no todo está perdido. Segundo, que no deben autodiagnosticarse. Lo más importante es buscar ayuda profesional para entender qué está ocurriendo realmente.
A veces sí existe un trastorno, pero otras veces solamente necesitamos aprender nuevas herramientas, modificar hábitos o sanar ciertas áreas emocionales. Lo importante es hacerse cargo de uno mismo y buscar una vida funcional y plena.
Contacto
La licenciada Janet Castillo compartió su número de contacto para quienes deseen orientación o una cita profesional:
WhatsApp: 844 355 6232


