Hablar de desarrollo organizacional, liderazgo y responsabilidad social en la región Sureste de Coahuila es hablar de personas que trabajan todos los días para mejorar el entorno laboral y social de miles de trabajadores. Una de ellas es Ana Cristina Gracia Rumayor, psicóloga de formación, promotora del desarrollo humano y actualmente Gerente General de la Asociación de Administradores de Recursos Humanos de Coahuila Sureste (ARHCOS).
En una conversación cercana y profunda, Ana Cristina comparte su historia personal, su formación profesional, el papel que hoy desempeña en el sector industrial y los proyectos que buscan fortalecer a las empresas y a las nuevas generaciones de administradores.
Ana Cristina, muchas gracias por aceptar esta entrevista. Antes de hablar de tu trabajo actual, me gustaría comenzar por tu historia personal. Cuéntanos de dónde vienen tus raíces.
Muchas gracias, Rubén, por la invitación y por abrir este espacio para poder compartir un poco de lo que hacemos todos los días. Siempre es bonito tener la oportunidad de hablar de lo que nos apasiona.
Mi historia familiar tiene una mezcla muy especial. Mi papá es originario de La Rioja, una provincia española conocida por sus excelentes vinos; y mi mamá es saltillense de nacimiento. Ellos se conocieron en París cuando estudiaban francés en la Sorbona y allí vivieron durante un tiempo. Se fueron a casar a España y residieron más de un año en Granada; pero mi madre tenía nostalgia de su familia mexicana, se vinieron a Saltillo para formar la suya propia. Yo nací aquí y crecí en un hogar donde me inculcaron valores claros y determinantes para la vida: el amor a la familia, la disciplina, el respeto y la importancia de estar preparada para insertarte en la vida social. Aunque soy hija única, mis padres me inculcaron desde niña que el crecimiento personal no solo tiene que ver con lo profesional, sino con la calidad humana, con la empatía y con el compromiso y el respeto hacia los demás.
Tu formación profesional también es muy sólida. ¿Dónde realizaste tus estudios?
Mi formación humana y académica las desarrollé aquí en la ciudad de Saltillo, en instituciones como el Colegio Nicolás Bravo y el Colegio México. Posteriormente cursé la Licenciatura en Psicología en la Universidad Autónoma de Coahuila y la Maestría en Integración Familiar en la Universidad Autónoma del Noreste.
Desde muy joven me interesó entender cómo piensan las personas, cómo se desarrollan y cómo pueden crecer en distintos ámbitos de su vida, incluida la familiar.
Con el fin de especializarme un poco más realicé un Máster en Desarrollo Organizacional y, asimismo, diversos Diplomados y Programas de Formación en el Tecnológico de Monterrey, Campus Saltillo.
Exploré varias áreas de la Psicología: al principio trabajé en la parte Clínica, luego en la Psicología Educativa y finalmente en la Psicología Organizacional, que fue donde hallé mi gran vocación dentro de mi desarrollo profesional. Ahí descubrí que las empresas no solo son espacios de trabajo, también son ámbitos de crecimiento humano.
Has tenido la oportunidad de trabajar en distintos ámbitos. ¿Cómo ha sido ese recorrido?
Ha sido una experiencia laboral muy enriquecedora desde el punto de vista formativo. A lo largo de mi trayectoria he tenido la oportunidad de colaborar tanto en el sector público como en el privado, y también en el ámbito educativo.
Uno de los momentos más importantes fue mi etapa en el Tecnológico de Monterrey, donde trabajé durante nueve años. Ahí participé en la Dirección Académica del campus Saltillo y posteriormente como líder de la Región Norte.
También colaboraré y formé parte de la Dirección General en el Instituto Vivir de Saltillo, un Colegio Privado de educación Infantil, Primaria y Secundaria. La educación es un espacio que transforma vidas. Poder contribuir al desarrollo de los niños, de los jóvenes y de sus familias te marca profundamente como persona.
Más adelante emprendí una Consultoría en Desarrollo Organizacional, enfocada en metodologías de mejora, indicadores de desempeño y estrategias para fortalecer a las organizaciones empresariales.
Todo ese camino profesional fue el que, de alguna manera, me llevó hasta el proyecto en el que actualmente estoy trabajando.
Hoy estás al frente de la Asociación de Administradores de Recursos Humanos de Coahuila Sureste. ¿Qué representa para ti esta enorme responsabilidad?
Es un proyecto que me llena profunda y completamente. Ya voy a cumplir casi tres años al frente de ARHCOS, y ha sido una experiencia muy enriquecedora para mí desde el punto de vista profesional.
Al llegar a ARHCOS, uno de los objetivos principales fue fortalecer la comunidad de profesionales de recursos humanos y generar espacios de aprendizaje y colaboración entre todos.
Actualmente hemos logrado incrementar en un 31% la membresía de la asociación, pero más allá de las cifras, lo que realmente nos llena de satisfacción es el trabajo en equipo que se ha construido.
ARHCOS funciona gracias al esfuerzo de muchos líderes que participan de forma voluntaria y que aportan su experiencia para generar iniciativas que beneficien a las empresas y a sus colaboradores.
Hoy contamos con 223 empresas afiliadas, que representan a más de 218 mil trabajadores en la región.
También se han impulsado iniciativas para fortalecer el liderazgo femenino.
Recientemente realizamos un evento especial en el Tecnológico de Monterrey con motivo del Mes de la Mujer.
Invitamos a cinco líderes extraordinarias del sector industrial para que compartieran sus historias, sus retos y su experiencia profesional.
Lo más bonito y esperanzador fue el hecho de que participaran estudiantes de los equipos femeniles de robótica del Tec de Monterrey para tener la oportunidad de escuchar de primera mano a mujeres que hoy ocupan posiciones de liderazgo en la industria regional y nacional.
Ese tipo de encuentros generan inspiración y ayudan a que las nuevas generaciones visualicen su futuro.
Con tantas responsabilidades, ¿cómo equilibras tu vida personal?
La familia siempre es mi base y el principal estímulo para mí: tengo dos hijos maravillosos que son el motor de mi vida personal.
Mi hija Mariana es licenciada en Nutrición por el Tecnológico de Monterrey y actualmente tiene su consultorio aquí en Saltillo. También colabora con una clínica de Genética Nutricional en Monterrey.
Mi hijo Diego tiene 13 años y estudia en el Instituto Vivir.
Comparto mi vida con Isidoro García, el actual presidente de la CANIRAC. Cada uno desde su sector, los dos formamos parte de organizaciones que buscan aportar lo máximo al desarrollo de nuestra sociedad. Ambos nos apoyamos mutuamente y compartimos la convicción de que cuando uno trabaja con propósito, también está contribuyendo a construir una mejor comunidad.
Para cerrar, ¿qué proyectos vienen para la asociación?
Uno de los proyectos más importantes en el presente año es la organización de un gran congreso, en el mes de septiembre, dentro del marco de la celebración nacional del Día del Profesional de Recursos Humanos.
Queremos que ese evento tenga un gran impacto y que reúna a especialistas, líderes empresariales y expertos de nuestro país e incluso del extranjero.
La idea es seguir fortaleciendo la comunidad de recursos humanos y posicionar a nuestra región como un referente en el desarrollo organizacional.
Cristina, muchas gracias por compartir tu historia y el trabajo que están realizando.
Gracias a ti Rubén por el espacio. Es muy importante abrir este tipo de diálogos porque, detrás de cada empresa y de cada organización, siempre hay muchísimas personas trabajando para construir algo mejor para nuestra sociedad.



