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Opinión, Plumas

El desprestigio de los “Premios Internacionales”

Jesús R. Cedillo
Jesús R. Cedillo
noviembre 3, 2026

Agridulce. Siempre los premios son eso: agridulces. Ni bien ni mal.
Sencillamente lo aceptado. Lo políticamente correcto, pues. Y los premios
siempre han estado desprestigiados. Vueltas de la vida, vueltas de la fortuna:
Anne Carson estuvo en Saltillo y en Monterrey leyendo su poesía en año
pretérito.
Siempre ante un auditorio de burócratas adocenados, porque los obligaron a ir,
No llenaban las sillas, pocas, por cierto. Hoy es Nobel, y hoy todo mundo se
jacta en el pueblo de haber estado con ella. ¿Y quién la ha leído?
Anne Carson es políticamente correcta, como lo es Isabel Allende para recibir
el Premio Planeta de novela. Voy de acuerdo. ¿Y dónde la creación literaria,
dónde la poesía, donde la estética? Aquí espere usted mi ensayo matón al
respecto.
Anne Carson viste como hombre, usa sacos largos como varón, es
políticamente correcta/correcto. Uno de sus traductores, un gran poeta, Jorge
Esquinca, la tiene abrazada amorosamente de su brazo, mientras ella,
displicentemente, mira al vacío. Eso es “poesía” de ella: vacía. Espere aquí,
insisto, mi ensayo.
Y todo lo anterior, lo cual ha nadie importa, seamos francos. Pero tiene que
ver con todo. Justo cuando se declaraba el fallo del Premio Nobel de
Literatura, ya desprestigiado hasta el hartazgo, la actriz Gillian Anderson (sí,
la de los “Expedientes Secretos X”), se declaró “pansexual.” Voy a usar mi
mejor italiano: ¿Y qué jodidos es eso? vaya usted a saber estimado lector, pero
ella tiene qué ver con todas y con todos y con “tod3s.” Puf. Le digo, es lo
políticamente correcto, y se premia.
Seguimos, todo tiene que ver con todo. Se lo dije con tiempo en este generoso
espacio y en todos los cuales a mi alcance están editorialmente: eso de los
corridos tumbados, la fama efímera de las redes sociales y el oropel lo cual
arropa a ídolos de pies de barro, mes temprano a tarde, revienta.
Se lo conté así en columna pretérita: “Las redes arden. Hay un tipejo llamado
Natanael Cano, tiene 25 años y es millonario por cantar… ¡basura! ¿A usted le
gusta? Lo respeto. Es eso llamado “corridos tumbados.” Le compuso una
pinche canción de puras mamadas de superación (lo que eso signifique hoy) al

hígado de Cristiano Ronaldo, jugador de soccer el cual jamás ganó un
Mundial debido a su ego cósmico.

En corto:
#Lea lo siguiente de un “corrido tumbado”: “Me encanta cuando bellaquea. /
Quiere que la toque, pero sabes ti/ que esta noche estás para mí. / ven trépate
encima de mí, manda la ubi, paso por ti. / …/ Como perros pegaos, besos y par
de tragos. / Ella fuma, ella toma. / está buena y de cara bonita. / le pones
música y solita se excita. / Pero tú, mamá, ¿sabes?, me mamas…”
#Es “Daniel Don Lucas”: ¿Lo nota? Las morras son calientes, bellaquean,
pistean, se drogan, se excitan solitas… es decir, son un objeto, nada más. Son
perras, no seres humanos.”
#Lo bien cierto es lo siguiente: el pasado 13 de octubre su familia dijo en sus
redes sociales ¿dónde más?: el jovencito e imberbe y millonario Natanael
Cano suspendía conciertos, giras y redes por un sencillo motivo: su salud
física… y mental colapsada. En fin, nada nuevo. ¿Así o mes claro la vida de
quiénes siguen este tipo de música, vida y fenotipos a imitar? Los celulares
piensan y son “inteligentes”, los humanos ya no.
#De última hora, viste como hombre, tal vez sea varón: es la cantante Patti
Smith y le acaban de dar el Premio… Príncipe de Asturias en España. La
antesala del Nobel. Puf.

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