23 de febrero de 2026 | USD: 17.12 MXN |
Saltillo: 14 °C
Publicidad
Opinión, Plumas

Yeneen, el nuevo titanosáurido argentino

El Ahuizote
El Ahuizote
febrero 23, 2026

Héctor Rivera Sylva

Durante el Cretácico Tardío, el sur de lo que hoy es Argentina estuvo habitado por una gran diversidad de dinosaurios saurópodos, esos enormes herbívoros de cuello largo conocidos como titanosaurios. El registro fósil de este grupo en la Cuenca Neuquina es uno de los más completos del mundo, pero aun así hay intervalos geológicos que siguen siendo poco conocidos. 

Uno de ellos es la Formación Bajo de la Carpa, de 84 millones de años de antigüedad, donde hasta hace poco solo se reconocían cinco especies bien definidas. En este contexto, el descubrimiento de un nuevo titanosaurio en la zona de La Invernada aporta información clave para entender mejor cómo eran y cómo evolucionaron estos animales en ese momento del Cretácico.

El nombre de este dinosaurio, publicado en la revista Historical Biology y realizado por paleontólogos argentinos, proviene de la lengua y cosmovisión del pueblo tehuelche, o Aónikenk, “Yeneen” hace referencia a un espíritu o entidad asociada al invierno, en alusión directa al área de La Invernada donde fue encontrado el fósil. 

El nombre de la especie, houssayi, rinde homenaje a Bernardo A. Houssay, fundador del CONICET y Premio Nobel de Medicina en 1947, una figura central en la historia de la ciencia argentina. En lo personal, considero especialmente valioso que la paleontología combine el reconocimiento a las culturas originarias con el homenaje a quienes sentaron las bases del desarrollo científico en el país.

El nuevo dinosaurio ha sido nombrado Yeneen houssayi, y está representado por un conjunto de huesos bien conservados, en particular vértebras de la espalda, la cadera y la cola. Aunque pueda parecer un detalle técnico, este tipo de restos es especialmente importante en los titanosaurios, ya que muchas de las diferencias entre especies se reconocen precisamente en la forma y estructura de sus vértebras. En este caso, el ejemplar muestra una combinación de rasgos que no se observa en ningún otro titanosaurio conocido, lo que justifica su reconocimiento como un género y especie nuevos.

Uno de los aspectos más interesantes de este hallazgo es su posición evolutiva. Los análisis comparativos indican que Yeneen está estrechamente emparentado con otros titanosaurios hallados en la misma región, como Narambuenatitan y Overosaurus. Juntos forman parte de un linaje relativamente temprano dentro de un grupo más amplio de titanosaurios avanzados, conocidos por su éxito y diversidad hacia el final del Cretácico. Esto sugiere que, lejos de ser un momento de transición pobre en especies, fue una etapa de diversificación activa para estos gigantes herbívoros.

Desde mi punto de vista, uno de los aportes más relevantes de este trabajo es que refuerza la idea de que en la zona de Cerro Overo–La Invernada coexistieron al menos dos grandes líneas evolutivas de titanosaurios. Por un lado, estaban los colososaurios, caracterizados por tamaños corporales muy grandes; por otro, los saltasauroideos, que incluyen formas algo más pequeñas y con adaptaciones distintas. Esta convivencia de linajes distintos en un mismo lugar y tiempo indica ecosistemas complejos, con una estructura más diversa de lo que tradicionalmente se asumía para esta etapa del Cretácico.

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Comentarios

Notas de Interés

Opinión, Pluma Invitada