24 de marzo de 2026 | USD: 17.79 MXN |
Saltillo: 19 °C
Publicidad
Opinión, Plumas

Spinosaurus mirabilis: el depredadorasombroso que caminaba entre ríos

El Ahuizote
El Ahuizote
marzo 23, 2026

Pocos dinosaurios han generado tanta discusión en los últimos años como Spinosaurus. Gigante, con una vela dorsal espectacular y un cráneo alargado lleno de dientes entrelazados, este depredador del norte de África ha sido retratado como un cazador que acechaba en aguas poco profundas… e incluso como un nadador plenamente acuático. El debate ha sido intenso. ¿Era un dinosaurio anfibio que patrullaba orillas, o un auténtico perseguidor submarino?

Un nuevo estudio encabezado por Paul Sereno y publicado en la prestigiosa revista Science añade un capítulo fascinante a esta historia. En el Sahara central, en depósitos de hace unos 95 millones de años (Cenomaniano), el equipo descubrió restos de una nueva especie: Spinosaurus mirabilis.

El nombre lo dice todo. Mirabilis significa “asombroso” en latín, y alude a su rasgo más llamativo: una cresta craneal mucho más alta y curvada que la de su pariente más conocido, Spinosaurus aegyptiacus. Esta cresta, en forma de cimitarra, debió de ser un elemento visual impresionante. No era solo un cazador formidable; también parecía portar una especie de estandarte óseo sobre el hocico.

En términos generales, S. mirabilis es muy similar a S. aegyptiacus: cráneo alargado como el de un gavial, dientes adaptados para atrapar peces y proporciones corporales que lo colocan en una categoría única entre los dinosaurios depredadores. De hecho, los análisis comparativos de proporciones corporales sitúan a los espinosáuridos en un punto intermedio entre aves zancudas, como las garzas, y aves buceadoras, lejos del perfil típico de otros terópodos carnívoros.

Sin embargo, hay un detalle crucial: los nuevos restos fueron hallados en sedimentos fluviales de una cuenca interior, asociados además con dinosaurios saurópodos terrestres. Esto sugiere un ambiente ribereño lejos de la costa marina. Hasta ahora, los fósiles de Spinosaurus provenían principalmente de depósitos cercanos a antiguos márgenes marinos, lo que alimentaba la idea de un estilo de vida fuertemente ligado al mar.

El hallazgo en un entorno claramente continental respalda una interpretación diferente: la de un depredador que caminaba erguido en aguas someras, acechando presas en ríos y lagunas, más que un nadador especializado en persecuciones submarinas prolongadas. La enorme cresta, además, apunta a que la exhibición visual pudo haber sido parte importante de su biología, ya fuera para atraer pareja o intimidar rivales.

El estudio también propone que la evolución de los espinosáuridos atravesó tres grandes fases. Primero, en el Jurásico, desarrollaron sus característicos cráneos alargados adaptados para capturar peces. Luego, durante el Cretácico temprano, se diversificaron ampliamente alrededor del antiguo mar de Tetis. Finalmente, en el Cretácico tardío temprano, los espinosaurinos alcanzaron tamaños colosales y se especializaron como cazadores de aguas poco profundas, limitados principalmente al norte de África y Sudamérica.

Pero esa historia tuvo un final abrupto. Hace aproximadamente 95 millones de años, un rápido ascenso global del nivel del mar y cambios climáticos asociados transformaron los ecosistemas. La radiación de los espinosáuridos llegó a su fin.

Spinosaurus mirabilis no solo amplía el catálogo de especies; también redefine cómo imaginamos a estos gigantes. Más que monstruos marinos, quizá fueron señores de las riberas, caminando entre ríos cálidos bajo un sol cretácico, con crestas altas que brillaban como señales vivas en el paisaje.

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Comentarios

Notas de Interés

Opinión, Pluma Invitada