Ahorremos la explicación sobre la caída de Nicolás Maduro. Considero en lo personal que no puede llamársele presidente. Su última elección estuvo llena de irregularidades. Los venezolanos fuera de su patria aplauden la acción militar tomada por el gobierno del presidente norteamericano Donald Trump. Dentro del país petrolero, hay una gran división. La realidad vista desde fuera de Venezuela nos hace pensar que una mayoría apoya dicha acción militar. No se le puede llamar invasión. Los Estados Unidos de América no se quedaron en el territorio. Fue un golpe planeado estratégicamente, hasta donde se sabe con la traición de alguien internamente dentro del equipo del llamado dictador. Los Yankis realizaron una acción ilegal ante los ojos del mundo. Una acción necesaria ante los mismos ojos. En un país que, según cifras internacionales, en un periodo de 12 años más de 8 millones de venezolanos abandonaron su patria. Todos ellos, bajo la bandera de una dictadura que los ha dejado en la calle. El aplausómetro se ha ido diluyendo. Se esperaba una invasión, pero las primeras versiones dicha por lo que han dejado ver ambas partes, es una negociación. Si, una que no incluye a la oposición dentro de la negociación. La ecuación de lo que esta enramado, lo que no deja avanzar se pude resumir en lo siguiente. El oficialismo negocia porque teme una respuesta militar; Washington para no tener que usarla. No piense usted querido lector que los llamados gringos hijos del Tío Sam tienen miedo. Lo que no desean, es cometer el error de los rusos que, aunque en apariencia van ganando, llevan una guerra de varios años desgastando las arcas del erario sin poder conseguir el objetivo. El disfraz de un pueblo sin democracia hundido en la miseria ha sido la excusa perfecta para los Estados Unidos de América para atacar. Con los dos objetivos primordiales de siempre; el poder geopolítico y el dominio financiero tomado por la fuerza militar. No crea el cuento de los tribunales en uno y otro país. Las leyes se modificarán o interpretarán de acuerdo al escenario y necesidad de ambas partes. El gran obstáculo no es judicial, en parte político. El obstáculo es como el país de las barras y las estrellas sacian su hambre de poder sin dejar nuevamente en la calle a los venezolanos.
EL REMATE
Para que se dé una idea del poder militar de los Yankis. Es el más grande y avanzado del mundo, liderando rankings globales por su enorme presupuesto, personal activo (cerca de 1.4 millones), tecnología superior y proyección global a través de sus fuerzas navales (con 11 portaaviones nucleares), aéreas (la más grande del mundo) y extensas bases, incluyendo capacidades nucleares significativas, aunque otros países compiten en nichos específicos.



