Héctor Rivera Sylva
El suroeste de Arkansas, en Estados Unidos, guarda bajo sus suelos vestigios de un mundo perdido donde convivían criaturas acuáticas, semiacuáticas y terrestres durante el Cretácico Inferior, hace más de 110 millones de años. Allí, en la Formación Holly Creek, un equipo de paleontólogos estadounidenses ha descubierto el cráneo casi completo de un nuevo cocodriliforme neosuquio, al que han bautizado como Paarthurnax holliensis.
El hallazgo, publicado recientemente en el Journal of Vertebrate Paleontology, no solo añade un nuevo integrante a la familia de los cocodriliformes fósiles, sino que también cuestiona la distribución y evolución del grupo Goniopholididae, unos antiguos parientes de los cocodrilos modernos que se creían más restringidos en tiempo y espacio.
El fósil, excepcionalmente conservado, muestra un conjunto de rasgos anatómicos únicos. Estas características combinan rasgos conocidos en los Goniopholididae con otros propios de los Paluxysuchidae.
Los análisis filogenéticos realizados por el equipo revelaron que Paarthurnax es el pariente más cercano de Denazinosuchus, un goniophólido del Cretácico Superior (Campaniano) de Nuevo México. Ambos forman un grupo derivado dentro de Goniopholididae, mientras que los paluxysúquidos, que antes se consideraban un linaje aparte, aparecen insertos dentro de los goniophólidos.
Esto implica que los goniophólidos no solo sobrevivieron más tiempo de lo que se creía, sino que también tuvieron una distribución geográfica más amplia en Norteamérica durante el Cretácico. Paarthurnax, por tanto, ayuda a reescribir el árbol evolutivo de estos antiguos cocodriliformes.
La Formación Holly Creek, donde se halló el fósil, es conocida por su extraordinaria diversidad de restos fósiles. Allí se han encontrado evidencias de peces, tortugas, dinosaurios y huellas de distintos vertebrados. Que Paarthurnax viviera en este entorno indica que compartía su hábitat con una gran variedad de especies acuáticas y terrestres, desempeñando posiblemente el rol de depredador semiacuático, similar al de los cocodrilos actuales.
El nombre del nuevo género, Paarthurnax, rinde homenaje a un personaje mitológico ficticio con aspecto reptiliano, mientras que holliensis hace referencia a la localidad de Holly Creek, donde se encontró el fósil. Este tipo de denominaciones refleja la intención de los investigadores de vincular el legado científico con la cultura y el territorio.
El descubrimiento de Paarthurnax holliensis demuestra que aún queda mucho por conocer sobre la diversidad de cocodriliformes en el Cretácico de Norteamérica.




