El reportaje de “The Wall Street Journal” y el ibérico, “El País” están en boca de todos y le han dado la vuelta al orbe: el pasado 5 de agosto, un ex ejecutivo de 56 años en su residencia cercana a Nueva York, Stein-Erik Soelberg, mató a su madre de 83 años y luego se suicidó. ¿El motivo? Le hizo caso a… su “ChatGPT”, es decir, le hizo caso a eso que hoy se llama “Inteligencia Artificial.” Puf.
Al parecer y al día de hoy, ya no es necesario pensar. Tampoco ir a la escuela. Todo está en la “IA” y a un clic de distancia. Esa muletilla de los políticos bien intencionados tal vez y sólo tal vez, debería de modificarse y para siempre: la educación y la cultura es prioritario, la educación y cultura nos sacarán de la encrucijada; la educación y cultura es una prioridad del gobierno…. ¡Basura! Señor lector. Lo de hoy es, como en aquel legendario texto de “Pinocho”, es no ir jamás a la escuela.
Los datos los tomo del mejor analista educativo en Coahuila, el profesor y periodista Orlando Naún Rodríguez (quien tiene un cotizado espacio de columna los sábados en “El Diario de Coahuila”, sígalo, es el hombre mejor informado sobre temas de educación): en Coahuila, la matrícula de preescolar de 114 mil niños activos, en este 2025, cayó a 87 mil registrados. ¿Y el otro tercio de infantes dónde estudian, dónde están? Lo peor, ¿dónde está o qué opina el Secretario de Educación?
Los temas fuertes y de fondo, desgraciadamente los estamos dejando de lado. Estamos perdiendo fuerza y profundidad. En todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. Y si es vida cotidiana, es todo lo cual nos rodea. Tal vez y sólo tal vez estamos condenados al infierno aquí en la tierra ¿Y el paraíso? Pues como siempre, es algo ilusorio, creado por poetas para hacer sentir mejor a los humanos los cuales deambulan con su triste muerte a hombros aquí en la granja, prometiéndoles un cielo el cual no existe. ¿Lo duda? Lea:
“No hay limbo, el purgatorio no existe:
Solamente
Paraíso o infierno aquí en la tierra.”
Sin duda, sin duda. Son versos poderosos del gran José Emilio Pacheco. No el paraíso, sino habitamos un cielo nublado perpetuo, un México preñado de espanto y terror donde todos los males nos caen en la espalda como plagas bíblicas. Leamos de nuevo a JEP: “Arde la tierra. /En sangre derramada arde la tierra.” México arde. Literal. Y no obstante los números alegres de Claudia Sheinbaum, vamos directos al precipicio. En casi todos los órdenes del ámbito humano.
En corto:
#En su momento, fui de los pocos (el único, pues) en ser el crítico y observador de las malas práctica del monje mediático Raúl Vera López. Desde su llegada lo conocí. Algunas veces intercambié charla con él bajo un solo palio: el respeto. Pero mis letras siempre fueron duras y puntillosas por su manera de andar y comportarse. Él buscaba el poder y los reflectores aquí en la tierra (lo sigue haciendo), pero nunca pudo ni quiso salvar alguna alma atribulada de un melancólico, los cuales se suicidan a puños aún hoy. ¿Y su pastoral sobre el suicidio?
#El investigador norteamericano Claude Fischer dice: la cantidad de estadounidenses que creen en los espíritus ha pasado de “1 de cada 10 a 1 de cada 3.” Y añade: hoy es más recurrente que un joven diga que fue a consultar un vidente, cree en espíritus y casas embrujadas, a que lo crea una persona madura. Encuesta IPSOS “Religión 2023: creencias alrededor del mundo”: 65% de mexicanos da por cierto… los espíritus sobrenaturales. ¡Ay diosito! La pura pinche ignorancia.
#El Caso Vera (invitar a concelebrar misa una ministra anglicana) va a ser investigado por la Congregación para la Doctrina de la Fe. No poca cosa.



