No quiero sonar como un tipo malora, que está a favor de nada y en contra de todo, pero estoy realmente preocupado por la situación del país, porque llevo años comentando que el reparto universal de los famosos programas del “Bienestar”, serán una carga muy pesada, que irán generando en un corto, mediano y largo plazo, carencias en otros rubros de gobierno, tales como salud, infraestructura o educación.
A finales del año pasado y en el contexto del debate nacional por el Presupuesto de Egresos de la Federación 2025, vimos como recortaron severamente las partidas para la mayoría de las Universidades de México, entre ellas la Universidad Nacional Autónoma de México y el Politécnico Nacional, o también el recorte al Sistema de Salud en casi un 11%, mientras que el de los programas sociales subió un 38% en comparación del primer año del expresidente, Andrés Manuel López Obrador.
En sencillas palabras, para 2025, el Gobierno de México destinará 835 mil millones de pesos, y como obviamente el dinero tiene que salir de algún lado, estamos siendo testigos de recortes en áreas muy relevantes para la vida diaria de las y los mexicanos.
Quiero recalcar, que considero que los programas llamados “prioritarios”, llegaron en un momento en que, en nuestro país, vivía de manera muy aguda la desigualdad social, y que han evitado problemas muy serios, como en el año 2020, lograron frenar una posible hambruna que venía con fuerza por los efectos de la pandemia generada por el Covid-19.
Concretamente, creo que existen programas muy nobles que se deben mantener, pero el gran problema es la universalidad, porque hoy en día se entregan a personas de clase alta y en esos casos, es donde se desperdicia el presupuesto, que ya no está llegando a sectores como el de salud.
Me decía una vieja amiga en una colonia de Saltillo, “¿Ya no sé si es buena la pensión del bienestar?, porque fui al IMSS y no hay medicamentos, y al irlos a comprar, nada más no me alcanzaba y tuve que superar la enfermedad sin medicamentos”.
Tristemente, vemos a diario notas de pacientes, por ejemplo, del IMSS, que se quejan por falta de medicamentos en enfermedades contra el cáncer, diabetes, parkinson, leucemia o hemofilia. Asimismo, muchas vacunas para prevenir enfermedades como varicela en los menores de edad, llevan meses sin aplicarlas.
Me perdonarán, pero esto es algo intolerable, y a mi consideración, veo mil veces mejor contar con medicamentos y quimioterapias, que tener becas universales para clases altas, por el simple hecho de tener 65 años.
Creo firmemente que, a estas alturas, a la famosa “4T” no le preocupa en lo más mínimo la carencia de medicamentos o vacunas, y sonará feo, pero están concentrados en cumplir la filosofía “obradorista y cardenista” de regalar todo lo que no es suyo, seguramente con fines políticos y electorales.
En fin, que Dios bendiga a México, porque bajo esta lógica gubernamental en donde “lo que da votos no se bota”, parece que seguiremos en esa misma ruta de insensibilidad y de carencias.



