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Opinión, Plumas

Lo importante… leer poesía

Jesús R. Cedillo
Jesús R. Cedillo
marzo 9, 2026

Ríos de tinta se escriben diario y se publican en cualquier tipo de medio impreso o digital, con miras a explorar o tratar de indagar los acontecimientos vertiginosos del mundo: cosa imposible. Quien quiera hacer un análisis, al menos limitado, tendrá que marcarle a Donald Trump a su celular y preguntarle cuál va a ser su decisión en los próximos… segundos.

No bien estábamos digiriendo ¿La incursión, la exploración, la colonización, la exposición? El dinamitar, el sojuzgar, el juzgar extraterritorialmente a un ser humano el cual dicen, es un ser abominable, como Nicolás Maduro, el de Venezuela, al cual nadie de la 4ª Traición defiende, ¿cuándo apenas ayer era su ídolo? No bien estábamos masticando lo anterior, cuando Trump ha mandado dinamitar a Irán, al otro lado del mundo. Puf.

¿Y el “Mencho”? pues ya también es cosa del pasado, pues. Vamos al fondo: ¿Sabe usted por qué es importante e insoslayable leer poesía? Justo hoy cuando el mundo arde. Literal. Porque la poesía es eterna y es motor de vida. Mientras que las ideologías, imperios e incluso, las religiones y las supersticiones son efímeros. La poesía, hecha de algo volátil e inapresable, como las palabras, es más fuerte, dura y acerada que las estatuas de bronce, argamasa y granito. 

Lea usted: hoy ya nadie cree en Zeus, Ra, Prometeo, Atenea, Quetzalcóatl… pero se sigue leyendo y mejor que nunca, a Homero en “La Ilíada” y “La Odisea”, se sigue leyendo a Virgilio en “La Eneida”, a Ovidio en su “Arte de amar.”

Claro, se sigue leyendo a T.S. Eliot  (60 años de su muerte se cumplen en este año, precisamente) y su “Waste Land” lustros después de publicado, se lee porque habla del hoy y ahora: ciudades como presidios; ciudades grises y cenizas donde habitan hombres huecos, deambulando de aquí para allá, sombras ellos mismos como hojas arrastradas y azotados por los vientos… Y estas ciudades globales, son las mismas de siempre: son presidios vivos, nos hacen creer y crecer en ellas atados a una modernidad líquida.

¿Es mejor vivir o morir, da igual, en la ciudad de México, en Guadalajara, en Terán, en Chicago o en Venezuela? Sin duda es la misma cosa. Y por eso, por esto, poetas como T. S. Eliot ha sido profético en sus versos al alertar de ello. En próxima colaboración hablaremos de su poesía poderosa la cual le valió el Nobel de Literatura. Vida al límite, vida tortuosa y no pocas veces sumido en el caos total. Pero al final de cuentas de aquí y no de otro lugar, nacieron parte de sus versos eternos, graníticos, proféticos…

En corto:

#El analista Darío Celis lo ha escrito con plenitud de letras: desde Morena, el gobierno federal y sus programas de dádivas sociales, la población ha dejado de trabajar y ha entrado de lleno al conformismo. Abyecto conformismo. Y de hecho, este escritor tiene como principal ejemplo a una familia cercana de una ex musa, la cual ella, su mamá y su hijo, el joven A. así lo vamos a bautizar, no obstante en plenitud de vida, como le duele el codo y tienen un certificado médico pirata, pues la “4ª Traición” a todo mundo mantiene: a ella, la ex musa, a la mamá y al hijo. Tres apoyos sociales donde se chupan el presupuesto y se dedican a… vegetar en su vivienda.


#El analista Celis lo ha publicado y lo remito a usted a sus textos: El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEEPS) ha revelado cifras donde demuestra que en el mundo laboral, las personas dejan de buscar empleo digno, justo cuando le llegan a la mano las dádivas de Morena. Mantenidos, pues. Sin dignidad, honor y menos orgullo. Puf. Regresaré al tema.

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