Sin duda el tema que resultó un parteaguas en el momento histórico que vive México en estos momentos, fue el mega marcha de la «Generación Z»,’que, por primera vez en la administración de la presidenta, Claudia Sheinbaum, hizo reaccionar y no de la mejor forma a todo su aparato gubernamental.
Primero, hay que decir que como demócrata, me agrada ver todo tipo de expresiones, y aunque a muchos no les guste, debido a la intensa polarización que hoy vivimos, la marcha de la «Generación Z», fue en primera, una marcha genuina, en segunda, si bien fue convocada por ellos, había una clara y expresa invitación a participar a otros rangos de edad, y tres, que se replicó en prácticamente todo el país.
Y bueno, todos vimos en redes, que la causa principal de dicha manifestación, fue la revocación de mandato de la presidenta, esto ante las severas crisis en materia económica y de seguridad que enfrenta su administración.
Pero a ver, algo que hay que analizar seriamente considerando estas justificadas peticiones, fue la pésima reacción del gobierno. Que, si lo razonamos fríamente, vimos escenas que pensábamos ya no existían en México.
En primera porque desde antes de dicha marcha, la presidenta con todo el peso del estado, trató de desalentar por todas las vías este asunto.
Incluso llevó a un supuesto experto en redes sociales, para exponer a varios liderazgos del movimiento, y satanizarlos con el argumento de que se trataban de bots, luego que eran impulsados por el PAN y el PRI.
Digo, para estar el país como está, en donde siguen muriendo en promedio más de 60 mexicanos al día, con estados incendiados como Michoacán, Sinaloa, Guanajuato, entre otros, siento que el gobierno sobrerreaccionó de más, y como todos lo vimos, mostraron un estrés innecesario.
Luego, ya el día de la marcha, creo que recurrieron al manual básico de muchos dictadores del mundo.
Lo digo porque blindaron Palacio Nacional como si estuviéramos en guerra, luego a los manifestantes que terminarían su recorrido en el Zócalo Capitalino, les pusieron mil trabas, y les cerraron prácticamente dicho espacio desde calles a la redonda con más fortificaciones y vallas de concreto.
Y luego, a los que lograron entrar a esta especie de «ruedo artificial», los esperaba una rabiosa policía de la Ciudad de México, para propinarles una dura golpiza y arrojarles gas lacrimógeno.
De hecho, algo muy triste y como hacía décadas ya no pasaba, oficialmente se reportaron más de 120 lesionados y supuestamente 20 detenidos.
Y para cerrar la pinza, ya que pasó este tema, en donde obstaculizaron literalmente a los manifestantes, en donde los exhibieron en la «mañanera», como si hubieren cometido algún delito, violando por cierto la protección de datos personales.
La cereza en el pastel, fue que la presidenta, informó que ella y su gobierno, y cito textualmente, «no van a caer en provocaciones», así como lo escucha, para no variar las víctimas según ella, son los ineficientes burócratas.
Como podrán notar, esta irresponsable postura, no necesita siquiera análisis. Dejó en claro que la intolerancia y la represión son la columna vertebral de su administración.
Y finalmente, mi reflexión global y con eso me quedo, es que a este gobierno le encanta vivir peleando, para ellos es mejor hablar de esta marcha, en lugar de hablar de sus resultados en seguridad o en economía.
Ahora sí que este tema las cayó como «anillo al dedo», ya que, a pesar de todo, ellos siguen siendo los mártires. En fin, Dios nos ampare.



