Hay muchas frases sobre la guerra. Las han proferido gente de todo tipo de raza, pelaje y condición social. Y para desgracia de todos, la guerra es eterna. Lo va a seguir siendo. Mientras haya humanos, habrá guerras y conflictos en el mundo. Un poeta mexicano injustamente olvidado, Manuel Maples Arce, en un largo poema titulado “Urbe”, escribe lo siguiente:
Dios mío,
Y de todo este desastre
Sólo unos cuantos pedazos
Blancos,
De su recuerdo,
Se me han quedado entre las manos.
Tal vez y sólo tal vez no pedazos blancos, sino un hollín plomizo, radioactivo el cual nos va a llevar a la tumba a todos. A toda la humanidad.
El mundo está en guerra y la amenaza es real al día de hoy al escribir estas atropelladas líneas: puede ser la fatídica Tercera Guerra Mundial donde no habrá ganadores, sólo perdedores.
Irán, Israel, Estados Unidos y anotados a un tris de participar, China, Rusia y Paquistán. Con el tipo de armamento bélico y poderío militar, nadie está a salvo, nadie estamos a salvo. Pero, las guerras no sólo se pelean en las trincheras (es un decir, ya todo es en vuelos no tripulados y con armamento transcontinental. Ya no son necesarios los humanos), se pelean donde más duele y se doblan y quiebran los imperios: en la economía.
Luego de la andanada de misiles y bombas bien dirigidas por parte de Donald Trump a las estaciones nucleares que se cree, tiene Irán, este país con su líder, el Ayatola Alí Jamanei, anunció y de inmediato el cierre de la franja marítima de Ormuz, una franja marítima a través de la cual fluye el 20% de la demanda mundial de petróleo y gas. En un segundo, las bolsas de valores del mundo registraron lo anterior y el valor del barril de petróleo se fueron a las nubes. Seamos francos, lo anterior el conviene a México financieramente, pero dicho incremento de las utilidades del petróleo ¿llegarán a los Estados tierra adentro, como aquí a Coahuila; utilidades y presupuesto que nos corresponden legalmente?
Lo dudo. Siempre ha sido así, pero hoy con los gobiernos de Morena, lo anterior se ha incrementado exponencialmente. Lo bien cierto es lo siguiente: el discurso de Donald Trump se ha endurecido y sí, todo lo que ha prometido, lo ha cumplido. Vaya pues, es su territorio, son sus leyes, es su país. Y el poder se ejerce, no se teoriza.
En corto:
#En el drama de “Antonio y Cleopatra” del divino William Shakespeare, en uno de tantos diálogos y discursos memorables, Cleopatra espeta: “¡No! Déjame hablar a mí. ¡Déjame blasfemar tan alto, que la Fortuna, esa pérfida avara, rompa su rueda ante la provocación de mi ofensa!” La Fortuna, la buena fortuna de la humanidad (si esto es posible decirlo hoy) está a punto de ser un buen deseo, sólo eso.
# “Habrá paz o una tragedia para Irán mucho mayor que la que hemos presenciado en los últimos días.” Donald Trump, luego del ataque a sedes nucleares de Irán.
#Y hablando del precio del petróleo y los hidrocarburos en México, lo impensable e increíble ha sucedido. Bueno, en México siempre sucede. En Coatzacoalcos, Veracruz, a escasos metros de una Refinería, estuvo operando una refinería de huachicol ilegal, la cual dejaba ganancias millonarias presuntamente a una célula criminal. Hasta un 30% de utilidad neta. Así andamos y no estamos en guerra…



