14 de abril de 2026 | USD: 17.33 MXN |
Saltillo: 18 °C
Publicidad
Opinión, Plumas

Desde NLaMesa 

El Ahuizote
El Ahuizote
marzo 2, 2026

Ni perdón ni olvido, es una consigna de justicia y memoria histórica popularizada ante masacres y violaciones de derechos humanos. Especialmente tras la matanza de Tlatelolco en 1968 en México, expresa la negativa a perdonar los crímenes y la obligación de mantener vivo el recuerdo para evitar la impunidad. 

Las palabras ni perdón ni olvido. Se asocia a la del libro de Julio Scherer y Jorge Fernández Menéndez Ni venganza, ni perdón. Y obviamente a protestas sociales, movimientos de izquierda y familiares de víctimas, destacando la exigencia de castigo a los responsables. 

El significado busca justicia contra actos inhumanos, negando la posibilidad de rendición, sin rendición de cuentas, a diferencia del perdono, pero no olvido, que a veces se usa en contextos personales, esta frase es una postura política colectiva de justicia, no una acción individual de rencor. 

Aquí lo prometido. Cómo luego decimos; Lo prometido es deuda. 

En esta segunda entrega de la columna anterior dejo mis observaciones del libro polémico que del ex consejero jurídico del ex presidente López Obrador y el periodista Jorge Fernández Meléndez, esto es una biografía distancia, es un testimonio desde las entrañas del poder. Es la crónica de una amistad de tres décadas, y al mismo tiempo, la autopsia de los primeros tres años de un gobierno que llegó con la promesa de cambiarlo todo.

No se trata de “chismes del poder o del palacio nacional”. Se trata de entender cómo las decisiones, las lealtades y bueno las traiciones que se gestan en la cúpula, terminan impactando directamente la seguridad, la economía y el futuro de millones de familias mexicanas.

Y es que Scherer Ibarra no fue un espectador, fue el arquitecto de las reformas clave de la primera mitad del sexenio, un operador de primerísimo nivel su relato, por tanto, nos abre una ventana a esas maquinaciones internas, que pues casi nunca vemos. 

Empezaré con el protagonista del libro. El hombre. Por el perfil del presidente, el libro, lo pinta como una figura casi acética completamente ajena al dinero, es una descripción muy potente, hay una frase brutal que dice; “que nunca operó su dinero”, siempre se lo operaron. 

Primero, su esposa Rocío, luego Beatriz. Los escritores lo describen como un admirador de figuras como Fidel Castro o el Che Guevara, pero lo que más resalta es una vocación que define como casi religiosa, la de un misionero. Y de aquí parte su primera gran tesis, revela que el texto de cabecera del presidente, su inspiración, es; El sermón de la montaña. 

De ahí argumenta todo su estilo de catequizador, imprimen sus famosos lemas del no robarás, no traicionarás, no mentiras, y estás, ahora sabemos que no son solo eslogan’s políticos, si no son y fueron sus mandamientos en su gobierno y en su movimiento político. Que dicho sea de paso los corrompen quienes quieren y pueden. y esto pues tiene una implicación enorme en su forma de gobernar. 

Y como lo comentaba en la pasada entrega. El prólogo del libro es denuncia a la polarización, que esto partió al país en dos; buenos y malos, el pueblo contra la élite. Y lo que el escritor sugiere es que el origen de la polarización es precisamente esa visión mesiánica; “si tú estás en una misión divina, quien no está contigo esté en tu contra, no hay espacio para el gris, para el adversario legítimo, el que disiente no es un opositor, es un traidor, un pecador. Y eso no es una democracia, es veneno puro. 

Viene una anécdota que me hizo ruido que cuenta el libro. Es sobre el legendario periodista, (papá de Scherer) una vez, le reclamó a López Obrador por haber dejado su primera esposa Rocío, esperando sola en el coche, (un gesto de mínima cortesía) y según el libro, ese regaño le ganó a su padre la simpatía eterna de Rocío, a quien describe como la única persona que controlaba realmente Andrés Manuel López Obrador. En la idea abstracta del pueblo que se desconecta de las personas de carne y hueso que tiene al lado totalmente y eso se conecta directamente con su estrategia política. 

El libro describe un discurso que no cambió en 18 años, deliberadamente enfocado en problemas locales tangibles, no hablaba de macroeconomía, te hablaba de la carretera de tal lugar a tal lugar que está llena de baches y con una forma que ningún otro político podía lo hacía cercano, uno de ellos.

Según el libro lo anterior era su mayor debilidad, a la hora de gobernar, porque dirigir un país como México, con una economía globalizada y problemas de seguridad tan complejos que requiere entender mucho más que los baches de una carretera. Esa Imagen de luchador social se forjó en batallas épicas. Según el libro, recuerda el éxodo por la dignidad y la anécdota de las cajas con las pruebas del supuesto fraude electoral de 1994 en Tabasco. 

Esas cajas que podían cambiar el destino político de un Estado. Terminaron guardadas en el baño de la oficina de Julio Scheler García de la Revista Proceso. Es la metáfora perfecta de su lucha precaria casi artesanal contra un sistema que lo veía como una amenaza, esa imagen de un David perseguido por Goliat, es la base de todo su capital político. 

Y esto obliga a preguntarnos. Qué pasa cuando esa visión de lucha se enfrenta a la complejidad de administrar el reino, ahí es donde según Scherer todo empieza torcerse y ese es el puente perfecto, a la segunda parte de análisis. El ejercicio del poder. 

Pero esto solo fue la entrada. En la siguiente entrega, el plato fuerte. 

Un dato sobre la caída de Nemesio Oseguera Fernández. Alias “El Mencho”. 

Fueron más 700 millones de pesos el costo del desastre en México. ¿Qué significa esto? Ejemplo; mucha gente que quería al día siguiente en Guadalajara salir a comer por ser un día domingo, pues no lo hicieron, y eso ya no se va a recuperar. Hoy por hoy que la gente desea no salir por su seguridad, ya no gasta y cuando no gasta, pues no hay ese efecto multiplicador de la economía. ¿hasta cuándo? Pues todavía el día de hoy, no se recupera la economía en sectores de Jalisco. Esto, muy a pesar de que la presidenta anunció que todas las carreteras ya habían sido desbloqueadas. 

Muchas líneas de transporte y empresas de logística decidieron simple y decisivamente, suspender las transacciones que venían haciendo y otra vez, esto no es como otra cosa, y mañana vemos para recuperarlo. Esto es y fue un gran golpe a la economía. 

Fue un dato. Hasta la próxima. Soy Jam González. Desde NLaMesa.

Publicidad
Publicidad
Publicidad

Comentarios

Notas de Interés

Opinión, Plumas
Opinión, Pluma Invitada