Seamos honestos. Desde tiempos inmemorables no le damos confianza a nuestros vecinos del norte. Hoy, ante una nueva composición geopolítica, somos más un estorbo que un aliado natural. El idioma no es nuestro defecto. Es esa cultura de corrupción a gran escala. Es, nuestro falso deseo de querer a México. Esta columna no es el espacio correspondiente para describir la “N” cantidad de factores por los que nuestro país no es potencia mundial. Pero, si podemos resumir en unos cuantos párrafos el por qué no damos ni certeza ni estabilidad. En el México de hoy, contamos con una administración federal centrada en una corriente ideológica que la historia ha demostrado en gobiernos como el de Cuba y Venezuela resultados desastrosos. Con una inexistencia de la democracia. No vaya pensar usted que antes de Morena en el poder todo era perfecto. De serlo así la 4T no existiría. Sencillamente la sociedad se cansó de ver personajes llegar al poder y salir siendo grandes millonarios. México caminaba a medias. Con políticas de derecha encaminadas hacia Estados Unidos de Norteamérica y una gran parte de Europa y el Reino Unido. Pero al primer eslabón no llegaban las bondades el sistema y no por fallas, sino por desvíos en el camino. No damos confianza porque el territorio mexicano en una casi totalidad está cubierto de grupos de la delincuencia organizada. Pocas entidades federativas se salvan como Coahuila, Baja California Sur y Yucatán. Nuestra democracia o lo transformación de la actual democracia y sus instituciones no dan certeza jurídica. Crean una incertidumbre a la inversión. Jamás una meta de ningún gobierno mexicano ha sido crear una nación fuerte que resista al embate de cualquier país del mundo. No somos sencillamente una potencia mundial teniéndolo todo para serlo. Debemos empezar desde lo básico. Fortalecer a nuestros municipios, la cadena base de nuestro país. Recuperemos lo perdido.
EL REMATE
Nadie creyó en el imperio que sería Netflix. Blockbuster “murió” debido a su incapacidad para adaptarse a la era digital, declarándose en bancarrota en 2010 y cerrando casi todas sus tiendas, a pesar de ser el líder mundial en alquiler de videos físicos durante años, superado por el auge de Netflix y el streaming. Hoy en día Paramount Skydance demandó este lunes la Warner Bros Discovery para obtener más información sobre un acuerdo rival de 82,700 millones de dólares con Netflix, intensificando la batalla por hacerse con el control de uno de los estudios de Hollywood con más historia. Netflix es el líder hoy en día, pero la historia está llena de grandes sorpresas.




