No es común, pero de vez en cuando cambio el tema programado para escribir en este espacio que me permite la Revista El Ahuizote, que día a día se gana un espacio entre los saltillenses.
Mientras quería continuar con el tema de las consecuencias por esta guerra de aranceles provocada por los Estados Unidos, me percato que nuestro país es el lugar decimo en el ranking mundial de felicidad en una evaluación que promedia de 2022 a 2024.
Y para ser muy sinceros, no me llamó la atención el lugar que ocupamos, sino como miden ser felices o no. Será, a través de una sencilla pregunta ciudadana, ¿es usted feliz en su país?
No es por demeritar la encuesta, que en el medio nacional donde la leí no hablaba ni de la metodología ni del cuestionamiento. Tampoco da una explicación sobre que es la felicidad.
Mientras para muchos, la felicidad va encaminada a la vida social, a ese recurso económico que se percibe, para otros la felicidad la otorgan otros factores como la familia, los amigos o sencillamente esa manera de disfrutar la vida.
A través de una consulta -no intensa- en San Google, la felicidad es el estado de ánimo o emoción positiva que se experimenta cuando se siente bienestar o se logran objetivos.
En base a dicha definición, la lógica nos indica que quien o quienes hayan sido cuestionados pueden tener una concepción distinta de la felicidad, de su factor exclusivo para responder tal respuesta.
Finlandia, Dinamarca, Islandia, Suecia y Países Bajos ocupan en ese orden descriptivo el TOP5 de países más felices en el mundo. Analizando, son países con alto nivel de ingreso, bienestar y desarrollo. Estados Unidos y China no se encuentran en este Top Mundial, por lo que habría que comparar más factores a la posición económica de cada nación.
Bueno, según esta encuesta algo hacemos bien en tierra azteca y es ser felices pese al alto índice de violencia en el país, la desigual económica, falta de agua y una educación pública que no da buenos resultados, donde los maestros no tienen la culpa, pero si un bajo sueldo.
EL REMATE
El Registro Único de Vivienda (RUV) señaló en el desglose por tipo de vivienda construida observando que la mayor parte la concentraron las viviendas de tipo económicas, populares y tradicionales.
¿Y qué esperan? Decía el Tío Chencho del rancho, en un país donde más de la mitad de la población sobrevive en clase baja y clase media baja.
Hoy los precios de las viviendas están a precios altos. Se ha encarecido el precio del metro cuadro.
Bueno, a esta historia aún le falta carretera por recorrer.