Cada 24 de febrero se conmemora en México el Día de la Bandera, una de las fechas cívicas más importantes del calendario nacional. Sin embargo, pese a su relevancia histórica y simbólica, la jornada no implica suspensión de labores ni de clases en el país.
La conmemoración fue instituida en 1934 y reconocida oficialmente en 1940 por decreto del entonces presidente Lázaro Cárdenas del Río, con el propósito de fortalecer el respeto a los símbolos patrios. La Bandera de México tiene su origen en 1821, cuando Agustín de Iturbide presentó la bandera trigarante tras la consumación de la Independencia. Desde entonces, el lábaro patrio ha evolucionado hasta adoptar su diseño actual con el escudo nacional al centro y los colores verde, blanco y rojo.
Aunque se trata de una fecha oficial de carácter cívico, la Ley Federal del Trabajo no contempla el 24 de febrero como día de descanso obligatorio. Por ello, tanto trabajadores como estudiantes deben cumplir con sus actividades de manera habitual, salvo que alguna institución determine lo contrario por razones internas.
La legislación laboral mexicana establece que únicamente en los días de descanso obligatorio se debe pagar salario triple a quienes laboren. Al no estar incluido el Día de la Bandera en esa lista, quienes trabajen el 24 de febrero recibirán únicamente su sueldo normal.
De esta manera, el Día de la Bandera se mantiene como una fecha de conmemoración nacional y reflexión cívica, pero sin carácter de asueto oficial.




