Ambientalistas critican la reforma energética aprobada en la Cámara de Diputados, advirtiendo que incrementará la contaminación debido a su apuesta por combustibles fósiles, como el gas y el petróleo, en lugar de energías renovables. Aunque la reforma busca la estabilidad financiera de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y Petróleos Mexicanos (Pemex), expertos señalan que no fortalece la soberanía energética de México, ya que casi el 80% del gas utilizado proviene de Estados Unidos.
Carlos Asúnsolo, investigador del Centro Mexicano de Derecho Ambiental (CEMDA), destacó que la eliminación de un apartado que priorizaba las energías renovables reduce el compromiso del país con la transición energética. Además, considera un mito que esta medida mejore la independencia energética, dado que México sigue dependiendo del gas extranjero.
Por su parte, José Antonio Salazar Andreu, académico de la Universidad Panamericana, explicó que la reforma favorece a Pemex y CFE, pero a costa de aumentar el uso de combustibles contaminantes como el combustóleo y el carbón, lo que contradice los compromisos climáticos del país.
Los especialistas advierten que la apuesta por combustibles fósiles no solo afectará el medio ambiente, sino que también podría generar tensiones comerciales con socios internacionales que impulsan agendas verdes.



