Desde el 9 de septiembre, Mazatlán ha sido escenario de un conflicto interno entre dos facciones del Cártel de Sinaloa. La noche del 27 de octubre, una serie de disparos en varios puntos de la ciudad generó pánico entre los residentes, llevando a la Secretaría de Seguridad Pública a recomendar que se resguardaran en sus hogares mientras se atendían los incidentes.
Durante una conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó que la situación de inseguridad en Sinaloa está relacionada con la reciente detención de Ismael “El Mayo” Zambada, entregado a autoridades estadounidenses en un presunto secuestro perpetrado por “Los Chapitos”.
Sheinbaum mencionó que la crisis se debe a la detención de Zambada en julio de 2024 en El Paso, Texas, lo que provocó tensiones entre dos grupos rivales: los leales a Zambada y los descendientes de “El Chapo” Guzmán. La falta de una estructura jerárquica en el cártel ha llevado a cada facción a aliarse con otros grupos delictivos para fortalecer sus operaciones: “La Mayiza” se asoció con “Los Antrax” y “Los Rusos”, mientras que “Los Chapitos” unieron fuerzas con “Los Ninis” y “Los Salazar”.
El conflicto se intensificó tras una carta de Zambada, en la que acusaba a Joaquín Guzmán López, hijo de “El Chapo”, de traición. Desde entonces, Mazatlán ha experimentado una escalofriante ola de violencia, con numerosas muertes, desapariciones y vehículos incendiados.



