México ha ascendido al séptimo puesto en el ranking mundial de exportadores de alimentos, alcanzando un valor de exportación de 50,000 millones de dólares en 2023, según datos de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Este crecimiento del 4.2% en sus envíos permitió al país superar a India y Argentina, esta última seriamente afectada por una sequía que la sacó del top 10 global.
En 2022, México ocupaba la novena posición, manteniéndose allí por dos años consecutivos. Sin embargo, su avance en 2023 destaca la fortaleza de su sector agroalimentario, impulsado por la amplia y diversificada producción agrícola, los acuerdos de libre comercio, la competitiva mano de obra y la creciente demanda internacional.
Entre los productos más exportados por México se encuentran la cerveza, con 5,820 millones de dólares, seguida por el tequila, licores y otras bebidas espirituosas (4,300 millones), productos panificados (2,600 millones), y bebidas no alcohólicas, excluyendo jugos (1,100 millones). Otros productos destacados incluyen frutas y nueces preparadas (820 millones de dólares), jugos de frutas (590 millones) y diversas preparaciones alimenticias (540 millones).
A nivel global, la Unión Europea lidera como el mayor exportador de alimentos con 741,000 millones de dólares, seguida por Estados Unidos (168,000 millones), Brasil (143,000 millones), China (83,000 millones) y Canadá (72,000 millones). En la clasificación, México comparte el séptimo lugar con Indonesia, ambos con exportaciones valoradas en 50,000 millones de dólares.
Este crecimiento en las exportaciones mexicanas coincide con las proyecciones de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), que prevé un aumento significativo en la demanda mundial de alimentos, estimada en un 50% a 70% para 2050, impulsada por un crecimiento demográfico que podría llevar la población global a 9,700 millones de personas.
A pesar del avance en el comercio de alimentos, la FAO advierte sobre la persistencia del hambre a nivel mundial, con una previsión de que aproximadamente 600 millones de personas seguirán enfrentando esta problemática en 2030. La reducción de la pérdida y desperdicio de alimentos se presenta como una medida crucial para mejorar el acceso a alimentos, especialmente en países de ingresos bajos, y podría reducir significativamente la cantidad de personas subalimentadas en todo el mundo.


