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Nacional

México pierde pruebas educativas y queda sin diagnóstico

El Ahuizote
El Ahuizote
septiembre 9, 2026

México enfrenta un debilitamiento de sus mecanismos para medir el aprendizaje de los estudiantes. Durante los últimos años se interrumpieron diversas evaluaciones nacionales e internacionales, mientras desaparecieron organismos como el INEE y posteriormente Mejoredu, encargados de generar información sobre el sistema educativo.

Entre las mediciones internacionales que dejaron de contar con participación nacional están ICCS, TALIS y ERCE. México no participó en ICCS 2022 ni concretó su incorporación a TALIS 2024, mientras que en ERCE 2025 la participación mexicana se limitó a Nuevo León, que fue la única entidad del país en aplicar el estudio de la UNESCO.

A nivel nacional también se perdió continuidad en instrumentos como ENLACE, PLANEA y las evaluaciones diagnósticas de Mejoredu. Especialistas señalan que estas pruebas permitían conocer los avances y rezagos de los estudiantes, así como comparar resultados a través del tiempo y detectar problemas dentro del sistema educativo.

La reducción de estas mediciones adquiere mayor relevancia después de los resultados de PISA 2025, donde México obtuvo 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias. Los tres resultados quedaron por debajo de los promedios de la OCDE y matemáticas registró su nivel más bajo desde 2006.

Para especialistas como María Teresa Gutiérrez, de Mexicanos Primero, la falta de evidencia dificulta determinar qué políticas funcionan y dónde es necesario intervenir. Patricia Ganem, de Educación con Rumbo, también advierte que actualmente existen menos fuentes independientes, periódicas y comparables para conocer la evolución del aprendizaje en el país.

La discusión no se limita a los resultados de PISA. Los expertos cuestionan que una sola evaluación internacional tenga que concentrar buena parte del diagnóstico educativo de México, mientras otras mediciones perdieron continuidad. El reto, señalan, es recuperar información sistemática que permita conocer qué están aprendiendo los estudiantes y evaluar con evidencia las decisiones de política educativa.

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