El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró que la administración de Donald Trump no contempla desplegar fuerzas militares en territorio mexicano, incluso tras el reciente asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.
Rubio explicó que, aunque Washington mantiene comunicación constante con la presidenta Claudia Sheinbaum, cualquier apoyo en materia de seguridad sólo podría brindarse si el gobierno mexicano lo solicita formalmente. Detalló que la cooperación podría incluir capacitación, equipo e intercambio de información, pero nunca acciones unilaterales.
El funcionario, quien participó en la reunión de cancilleres del G7 en Ontario, señaló que el crecimiento y poder de los cárteles es una de las principales preocupaciones del gobierno estadounidense, al considerarlos organizaciones con capacidades comparables —y en algunos casos superiores— a las de fuerzas estatales en ciertas regiones de México.
Rubio también recordó que la violencia contra autoridades locales, periodistas y funcionarios judiciales no es un hecho aislado y ha incrementado la presión sobre ambos países para reforzar estrategias bilaterales.
Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum reiteró días atrás que su gobierno no permitirá operaciones militares extranjeras dentro del país y negó que exista algún plan de Estados Unidos para intervenir directamente en el combate a los cárteles.



