Gina Romero, relatora especial de la ONU sobre el derecho a la reunión pacífica y la asociación, manifestó su profunda preocupación por el reciente uso excesivo de la fuerza durante las manifestaciones del 15 de noviembre en el Zócalo de la Ciudad de México.
En un mensaje en su cuenta de X, Romero denunció el empleo de “armas menos letales” contra manifestantes pacíficos y periodistas, y urgió al gobierno mexicano a dejar de estigmatizar las protestas.
Además, la relatora hizo cinco exigencias concretas: que no se criminalice la protesta pacífica, que se diferencie entre quienes actúan de forma violenta y quienes no, que se investiguen posibles infiltraciones de agentes provocadores, que se garantice atención médica para las personas heridas (incluidos policías) y que haya una investigación judicial independiente para esclarecer los hechos.
Según reportes oficiales, tras los enfrentamientos hubo decenas de heridos entre civiles y policías, y al menos 29 personas fueron presentadas ante el Ministerio Público.
Por su parte, en conferencia de prensa, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que la policía capitalina investigará si hubo abusos por parte de sus elementos, ya que cuentan con mecanismos internos para evaluar su actuación.
Este llamado de la ONU no solo pone el foco en la violencia durante las manifestaciones, sino también en la necesidad de crear espacios seguros para la protesta social, sin que las autoridades respondan con represión desmedida.




