Si sentiste que el gasto de octubre fue un poquito menos doloroso que el de septiembre, no fue tu imaginación. Hoy el INEGI (el mero mero de las estadísticas en México) nos dio una noticia que se siente como un pequeño vaso de agua en el desierto: la inflación general bajó y se quedó en 3.57%.
Es una «tregua», como bien dijo El Financiero. Pero, ¿qué significa esto en arroz y frijoles?
Básicamente, los precios de las cosas que compramos todos los días (como el súper, la gasolina, etc.) siguen subiendo, pero en octubre subieron un poco más lento que el año pasado. Es una buena noticia, sí, pero es como si fueras en una subida muy empinada y de repente la pendiente se suaviza un 10%. Sigues subiendo, pero al menos puedes respirar un segundo.
Esta noticia llega justo un día después de que el Banco de México (Banxico) hiciera un movimiento importante: decidieron recortar la tasa de interés a 7.25%.
Pausa. ¿Qué es la «tasa de interés» y por qué te importa?
Imagina que la tasa de interés es el «precio del dinero». Cuando Banxico la sube (como hizo por mucho tiempo), el dinero se vuelve «caro». Pedir prestado cuesta más, y ahorrar te da más. Esto lo hacen para «enfriar» la economía y forzar a que bajen los precios.
Ahora, hicieron lo contrario: la bajaron. Al bajarla, buscan que el dinero sea «barato» para que la gente pida más créditos, las empresas inviertan y la economía se mueva más. Es una señal de que Banxico se siente un poquito más confiado de que la inflación ya no está tan desatada.
Aquí es donde se acaba la fiesta. Seguramente escuchaste a los economistas hablar de la inflación «subyacente». Este es el dato que realmente importa, la «letra pequeña» del anuncio.
La inflación general (la de 3.57%) toma en cuenta TODO, incluyendo cosas que cambian mucho de precio, como la gasolina o los jitomates (que un día están baratos y al otro por las nubes).
Pero la subyacente es diferente. Esta mide los precios que son más «tercos» para bajar, como:
- La renta de tu casa.
- Las colegiaturas.
- Ir al doctor.
- Comer en un restaurante o pedir comida.
El problema es que esta inflación, la «terca», sigue alta y no quiere bajar. Está por encima de lo que Banxico quisiera.
¿Entonces, qué significa todo esto para ti?
Que aunque el número titular (3.57%) se ve bien, el costo de vivir (los servicios, la renta, comer fuera) sigue apretando bastante.
La «tregua» es real, pero es frágil. Es un alivio temporal, pero la batalla contra los precios altos todavía no está ganada. Así que, aunque es una buena noticia, no guardes la calculadora todavía.




