México, en su forma actual, podría haber sido más extenso si no fuera porque varios territorios que una vez le pertenecieron fueron vendidos o cedidos a Estados Unidos. Según el artículo titulado “La Invasión Estadounidense”, publicado por la Secretaría de Defensa Nacional en el sitio web oficial del gobierno mexicano, Luisiana fue adquirida por Estados Unidos en 1803. Posteriormente, en 1819, a través del Tratado Adams-Onís, España traspasó lo que hoy es Florida. Este proceso se enmarcó dentro de una política expansionista llevada a cabo por EE.UU.
La situación se complicó en 1821, cuando México logró su independencia y comenzó las negociaciones con Estados Unidos para establecer los límites territoriales. A lo largo de los años, México enfrentó numerosas batallas, pero al final, Estados Unidos se apoderó de diez estados, entre los que se encuentran Nuevo México, Texas, California, Arizona y Colorado, entre otros.



