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La Entrevista

Rodrigo Arizpe: 23 años produciendo grandes experiencias musicales para Saltillo

El Ahuizote
El Ahuizote
febrero 12, 2026

Saltillo se ha consolidado en los últimos años como una plaza importante para los espectáculos de gran formato. Detrás de ese crecimiento hay historias de constancia, visión y amor por la música. Una de ellas es la de Rodrigo Arizpe, productor artístico con más de dos décadas de trayectoria, quien ha sido pieza clave para traer a la capital coahuilense conciertos de alto nivel, siempre con un enfoque familiar y de calidad.

En esta entrevista, Rodrigo comparte cómo inició su camino en la industria, su transición de cantante a promotor, su relación con grandes artistas y los eventos que marcarán la agenda cultural de Saltillo en los próximos meses.

Rodrigo, tienes una larga trayectoria en la producción de eventos. ¿Cuántos años llevas trayendo conciertos a Saltillo?

—Gracias, Rubén, por la invitación. Como promotor ya tenemos 23 años trabajando en la organización de conciertos. Mi primer evento como promotor fue en el año 2000, con Sin Bandera, en el Bar La Antigua aquí en Saltillo. En ese entonces el proyecto lo hacía Westwood, y curiosamente hoy volvemos a coincidir con ellos trayendo a Carlos Rivera. A lo largo de estos años hemos trabajado con artistas como Reik, Karín León Han sido más de dos décadas de aprendizaje constante.

¿Cómo nace esta faceta de promotor, considerando que tú iniciaste como cantante?

—Fue algo muy natural y, en cierto modo, una coincidencia. Yo participé en Operación Triunfo en 2002, un proyecto producido por Pedro Torres, un gran saltillense, una persona extraordinaria y muy talentosa, que lamentablemente ya falleció. En ese tiempo yo ya vivía en la Ciudad de México, estaba firmado con una disquera llamada Genera Música, que era parte de OCESA.

Mi maestro de canto era Noel Schajris, de Sin Bandera, así que cuando supe que venía la gira del dueto, propuse la idea de traerlos. Yo participaba cantando en un programa local llamado Jóvenes Unidos, aquí en Saltillo, y la intención inicial era abrir los conciertos, no organizarlos. Sin embargo, cuando quedaba pendiente la fecha de Saltillo, me ofrecieron hacerlo ya como promotor independiente. Ahí comenzó todo.

¿Qué aprendiste de esa primera experiencia?

—Muchísimo. Yo ya conocía la logística desde otras trincheras, pero sin el riesgo financiero. Esa primera vez entendí la responsabilidad que implica organizar un concierto completo. Siempre fui muy curioso: cuando estaba de gira como cantante, me fijaba en la producción, en la logística, en los errores y en las áreas de oportunidad. Eso me permitió entender las tres partes fundamentales de este negocio: el artista, el público y el promotor.

Fuiste cantante, pisaste muchos escenarios. ¿Por qué decidiste dejar la música como carrera principal?

—Un amigo dice en broma que dejé de cantar para empezar a contar, porque del otro lado nomás no se veía (ríe). Pero la verdad es que no he dejado la música. Sigo componiendo, sigo produciendo para jóvenes talentos de aquí de Saltillo y colaboro con amigos en la Ciudad de México.

Lo que sí hice fue poner la carrera artística en stand by. Es una profesión muy demandante, con un ritmo de vida complicado. Decidí priorizar mi familia, disfrutar la paternidad y tener un poco más de estabilidad. Para darte una idea, una vez canté a las 10 de la mañana en Saltillo, a las 7 de la noche en Cozumel y al día siguiente al mediodía en Nueva York. Llegó un punto en el que ya no sabía ni dónde estaba.

¿Alguna colaboración o momento especial que recuerdes de tu etapa como cantante?

—Claro. Trabajé con Aracely Arámbula durante casi un año; grabamos juntos el video de Corazón Bandido, que fue parte de mi primer disco como solista en 2003, grabado aquí en Saltillo. Fueron etapas muy intensas y muy bonitas. Luego, como pasa muchas veces en esta industria, salió el sol… y se acabó todo.

Hoy sigues teniendo relación con muchos artistas. ¿Eso facilita el trabajo como promotor?

—Definitivamente sí. Muchos de los artistas que hemos traído son amigos personales. Por ejemplo, Alejandro Fernández, a quien trajimos en 2017, fue padrino en Operación Triunfo. Me tocó convivir mucho con él por Jaime Camil, con quien hizo una película. También tengo una gran amistad con Julio Ramírez, de Reik; con Pati Cantú, a quien conozco desde 1997; y ahora con Carlos Rivera, con quien coincidí cuando él estaba en La Academia y yo en Operación Triunfo.

Hablemos de Carlos Rivera, que vuelve a Saltillo este 27 de marzo. ¿Qué representa este concierto?

—Es un evento muy especial. Es la segunda vez que nosotros lo traemos y creo que es la tercera ocasión que se presenta en Saltillo. La primera fue en 2019, después del gran éxito que tuvo en España con El Rey León. Carlos es un artista internacional, con una carrera sólida y muy bien cuidada. Además, le tiene mucho cariño a Coahuila; tiene familia en Torreón y familia política en Monclova. El show que trae al Parque Las Maravillas es impresionante, una producción de primer nivel.


Desde tu experiencia musical, ¿qué distingue la voz de Carlos Rivera?

—Muchas cosas, pero para mí lo principal es que es compositor de sus canciones. Eso le da una honestidad total a su música. Su timbre de voz es muy distintivo; lo escuchas y sabes que es Carlos Rivera, no lo confundes con nadie. Además, interpreta con una sensibilidad muy especial. Es un artista completo.

Tus eventos abarcan distintos géneros. ¿Esa es una decisión estratégica?

—Sí. Somos una empresa de promoción artística, no estamos casados con ningún género. Hemos hecho comedia con Franco Escamilla y Mike Salazar, pop con Morat y Piso 21, regional con Alejandro Fernández, Bobby Pulido y ahora Karín León. Lo que sí cuidamos mucho es el mensaje. Hemos rechazado artistas que promueven violencia o apología del delito. Para nosotros no todo es negocio; queremos eventos familiares, donde la gente pueda ir con confianza.

En mayo llega Karín León a Saltillo. ¿Qué nos puedes adelantar?

—Es un concierto que llevamos más de tres años trabajando. La fecha es el 2 de mayo en el Estadio Olímpico. Este evento tiene un valor especial porque no solo es un gran espectáculo, sino que también permitirá invertir en la rehabilitación del estadio, en coordinación con INEDEC y equipos locales. Es una forma de sumar y dejar algo positivo para la ciudad.

Finalmente, ¿qué mensaje le das al público de Saltillo?

—Que compren sus boletos con confianza. Somos una empresa seria, responsable, y si por alguna razón un evento se cancela, el reembolso está garantizado al 100%. Saltillo ya demostró que está listo para grandes conciertos, y nosotros seguiremos trabajando para traer experiencias de calidad.

Carlos Rivera – 27 de marzo, Parque Las Maravillas
Karín León – 2 de mayo, Estadio Olímpico

Saltillo vive un gran momento musical, y apenas es el comienzo.

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