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La Entrevista

«El yoga es un camino para reencontrarte contigo mismo»: Marcela Ferriño invita a transformar cuerpo, mente y espíritu

El Ahuizote
El Ahuizote
junio 29, 2026

En un mundo donde el estrés, la ansiedad y el ritmo acelerado de la vida cotidiana afectan cada vez más la salud física y emocional, el yoga se ha convertido en una alternativa para recuperar el equilibrio interior. Así lo comparte Marcela Ferriño, instructora de yoga, quien abrió las puertas de Casa Amelia, un espacio dedicado al bienestar integral y al crecimiento personal.

En entrevista, Marcela habló sobre los beneficios de esta disciplina, quiénes pueden practicarla y cómo, a través de la respiración, las posturas y la meditación, cualquier persona puede iniciar un proceso de transformación.

¿Dónde se encuentra ubicado este espacio para practicar yoga?

Estamos en Casa Amelia, ubicada en Distrito Federal número 736, en la colonia República Oriente, muy cerca de la zona de Carranza. Es un espacio pensado para que las personas se sientan tranquilas, seguras y puedan desconectarse por un momento de las preocupaciones diarias.

¿Qué horarios manejan actualmente?

Tenemos clases los martes, miércoles y jueves, en dos horarios: de 8:00 a 9:00 de la mañana y de 8:00 a 9:00 de la noche. Cada sesión tiene una duración aproximada de una hora.

¿Qué necesita una persona para comenzar a practicar yoga?

Realmente muy poco. Mi enfoque está dirigido principalmente a quienes están iniciando este camino, así que no necesitan experiencia previa, ni ser flexibles, ni tener una condición física especial. Lo único indispensable son las ganas de comenzar y, de preferencia, llevar su tapete de yoga.

¿Las clases tienen algún costo?

Sí. Contamos con diferentes paquetes para adaptarnos a las necesidades de cada persona:

  • 4 clases al mes: 600 pesos.
  • 8 clases al mes: 1,000 pesos.
  • 12 clases al mes: 1,500 pesos.

Buscamos ofrecer precios accesibles para que más personas puedan acercarse a esta práctica.

¿Qué significa realmente el yoga y cuáles son sus beneficios?

La palabra yoga proviene del sánscrito y significa «unión». Es la unión entre el cuerpo, la mente y el espíritu.

En nuestras clases trabajamos mediante posturas físicas, ejercicios de respiración y momentos de meditación consciente. Todo esto ayuda a fortalecer el cuerpo, mejorar la concentración, reducir el estrés y, sobre todo, a desarrollar una relación mucho más sana con uno mismo.

Muchas personas llegan buscando mejorar físicamente, pero con el tiempo descubren que también encuentran paz, claridad y una conexión espiritual que quizá llevaban años buscando.

¿El yoga también ayuda a sanar emociones?

Definitivamente sí. Muchas veces vemos personas que aparentan estar bien por fuera, pero internamente cargan preocupaciones, ansiedad, tristeza o estrés.

El yoga ofrece un espacio para detenerse, respirar y escucharse. Poco a poco las personas comienzan a liberar tensiones, a comprender mejor sus emociones y a desarrollar herramientas para enfrentar la vida con mayor serenidad.

¿A quién recomendarías especialmente practicar yoga?

En realidad, a cualquier persona.

Pero considero que puede ser especialmente beneficioso para amas de casa, madres primerizas, personas que trabajan bajo mucha presión, quienes tienen responsabilidades de liderazgo o simplemente quienes sienten que necesitan hacer una pausa y volver a encontrarse consigo mismos.

Todos necesitamos un espacio donde podamos soltar el estrés y cuidar de nuestra salud emocional.

¿Existe una edad mínima para comenzar?

En mis clases recibimos alumnos a partir de los 15 o 18 años, cuando ya existe mayor conciencia corporal y fuerza física. Después de eso, prácticamente cualquier persona puede practicar, siempre adaptando los ejercicios a sus posibilidades.

Incluso los adultos mayores pueden obtener enormes beneficios, ya que el yoga ayuda a conservar la movilidad, mejorar el equilibrio y fortalecer el cuerpo de manera segura.

Muchas personas creen que el yoga es sencillo. ¿Qué les dirías?

Es una idea muy común, pero cuando toman una clase cambian completamente de opinión.

El yoga sí representa un reto físico. Las posturas requieren fuerza, equilibrio, coordinación y concentración. Sin embargo, todo se desarrolla de forma gradual.

Con cada sesión el cuerpo gana flexibilidad, resistencia y estabilidad, mientras la mente aprende a permanecer presente.

Además de las posturas, ¿qué más incluye una clase?

Trabajamos las asanas, que son las posturas físicas, así como el pranayama, que consiste en técnicas de respiración consciente.

Además, actualmente nos estamos certificando en meditación, por lo que ya comenzamos a integrar espacios de meditación guiada dentro de nuestras clases para ofrecer una experiencia todavía más completa.

¿El cupo es limitado?

Sí. Precisamente porque trabajamos con principiantes, prefiero mantener grupos pequeños.

Cada grupo tiene un máximo de 15 personas, lo que me permite brindar atención personalizada, corregir posturas y evitar lesiones.

Además del yoga, ¿realizan otras actividades?

Sí. En Casa Amelia también organizamos talleres, círculos de reflexión y encuentros relacionados con el bienestar emocional y espiritual.

Recientemente realizamos una actividad especial durante la Noche de San Juan, donde los participantes trabajaron sus intenciones para nuevos ciclos y realizaron ejercicios simbólicos para dejar atrás aquello que ya no les aportaba bienestar.

Son experiencias que ayudan a conectar con uno mismo y a recordar que siempre es posible comenzar de nuevo.

¿Cómo pueden inscribirse las personas interesadas?

Pueden solicitar información directamente en las redes sociales de Casa Amelia o de Hermanas Mística, donde con gusto los orientaremos sobre horarios, inscripciones y disponibilidad.

También pueden comunicarse vía WhatsApp al 81 29 20 27 81, donde recibirán toda la información necesaria.

Un espacio para respirar y comenzar de nuevo

Para Marcela Ferriño, el yoga no consiste únicamente en realizar posturas. Es una práctica que permite fortalecer el cuerpo, tranquilizar la mente y abrir el corazón.

«Lo más importante es dar el primer paso. No necesitas experiencia ni ser flexible; solamente necesitas la decisión de regalarte un momento para ti. El resto llega poco a poco con la práctica», concluye la instructora, convencida de que cada persona merece encontrar un espacio donde pueda sanar, crecer y vivir con mayor equilibrio.

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