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La Entrevista

Cuidar cuando nadie mira: 65 años de entrega, vocación y humanidad en la vida de Petra Rodríguez Gámez

El Ahuizote
El Ahuizote
enero 12, 2026

Hay vidas que se escriben lejos del ruido público, pero que sostienen a la sociedad desde sus cimientos. Son historias que no se cuentan en cifras, sino en gestos; no en discursos, sino en presencia. La de Petra Rodríguez Gámez es una de ellas. Durante 65 años, su vida estuvo consagrada al cuidado de la salud, a la enfermería ejercida con responsabilidad, paciencia y una profunda sensibilidad humana.

Desde que inició su camino a los 15 años, Petra entendió que cuidar a otros no era solo un oficio, sino una vocación que exige carácter, compromiso y un corazón dispuesto a acompañar tanto el dolor como la esperanza. Su participación como integrante del grupo fundador del Hospital Ixtlero en 1974, así como sus 27 años de servicio continuo en dicha institución, la colocan como una figura clave en la historia del desarrollo de la atención médica en Ramos Arizpe.

Hoy, su trayectoria representa la memoria viva de una profesión que ha evolucionado con el tiempo, pero que conserva intacta su esencia: el cuidado de la vida.

¿Cómo fue su infancia y qué recuerdos considera que marcaron su sensibilidad hacia el cuidado de los demás?

Petra recuerda su infancia como una etapa sencilla, marcada por valores familiares como la solidaridad y el respeto. Desde pequeña, dice, fue observadora y empática. Le impactaba ver a personas enfermas o en situación de vulnerabilidad. “Me dolía ver sufrir a alguien sin poder ayudar”, comenta. Esa sensibilidad temprana fue sembrando la inquietud por hacer algo útil por los demás, aun antes de conocer la enfermería como profesión.

Ingresó a la enfermería a los 15 años. ¿Qué significó tomar esa decisión siendo tan joven?

Tomar esa decisión implicó madurar antes de tiempo. Petra explica que, a esa edad, asumir la responsabilidad de cuidar a otras personas no fue fácil. La formación era estricta y demandante, y el contacto con el sufrimiento humano fue impactante. Sin embargo, asegura que nunca dudó de su elección. “Desde el primer día supe que este sería mi camino”, afirma.

¿Cómo recuerda sus años de formación y los primeros contactos con pacientes?

Los primeros años estuvieron llenos de aprendizajes intensos. Petra recuerda la exigencia de mantener la calma, la limpieza, la precisión y el respeto. Cada paciente era una lección distinta. “Aprendí que no todos los cuidados son médicos; muchos son humanos”, señala. Fue en esos primeros contactos donde entendió que una palabra amable podía ser tan necesaria como un tratamiento.

A lo largo de su carrera, ¿qué desafíos marcaron su vida profesional?

Petra menciona que uno de los mayores retos fue enfrentar la escasez de recursos en los primeros años del sector salud. Había jornadas largas, cansancio físico y desgaste emocional. También recuerda momentos de pérdida que dejaban huella. Aun así, nunca permitió que el agotamiento se convirtiera en indiferencia. “Había que ser fuerte, pero sin dejar de ser sensible”, expresa.

En 1974 formó parte del grupo fundador del Hospital Ixtlero. ¿Qué significó ese momento para usted?

Participar en la fundación del Hospital Ixtlero fue, para Petra, un acto de compromiso con la comunidad. Recuerda que el hospital comenzó con recursos limitados, pero con una enorme vocación de servicio. El personal trabajaba sin horarios definidos y con una gran unión. “Éramos pocos, pero estábamos convencidos de lo que hacíamos”, comenta. Aquella etapa forjó una identidad basada en el trabajo en equipo y la solidaridad.

Durante 27 años en el Hospital Ixtlero, ¿cómo fue su relación con los pacientes y la comunidad?

Petra se convirtió en un rostro familiar para muchas familias de Ramos Arizpe. Atendió nacimientos, enfermedades y procesos largos de recuperación. Recuerda con claridad a pacientes que regresaban solo para saludarla o agradecerle. “Eso era lo que más llenaba el corazón”, dice. Para ella, la confianza de la comunidad fue siempre una gran responsabilidad.

¿Qué papel jugó el trato humano dentro de su práctica diaria?

El trato humano fue el eje central de su trabajo. Petra explica que muchas veces el paciente llega con miedo, dolor o incertidumbre. Por ello, considera indispensable ofrecer cercanía y comprensión. “A veces el paciente no recuerda el medicamento, pero sí cómo lo trataron”, reflexiona. Esa filosofía marcó toda su carrera.


Fue testigo de la evolución del sistema de salud. ¿Cómo vivió esos cambios?

Petra observó avances significativos en tecnología, procedimientos y capacitación. Reconoce que estos cambios facilitaron el trabajo y mejoraron la atención. Sin embargo, enfatiza que ningún avance sustituye el valor humano. “La tecnología ayuda, pero no abraza”, afirma, subrayando la importancia de mantener la vocación intacta.

¿Qué significó para usted formar a nuevas generaciones de enfermeras y enfermeros?

Compartir su experiencia fue una de las mayores satisfacciones de su vida profesional. Petra siempre procuró enseñar con el ejemplo, mostrando que la disciplina debe ir acompañada de respeto y ética. “Si aprendían a tratar bien a las personas, ya estaba tranquila”, comenta. Considera que su legado vive en quienes continúan ejerciendo con compromiso.

¿Cómo recibió el reconocimiento otorgado por el Gobierno Municipal de Ramos Arizpe?

El homenaje fue recibido con humildad y emoción. Petra señala que nunca trabajó esperando reconocimiento, pero que recibirlo de su comunidad fue profundamente significativo. Para ella, el homenaje simboliza el valor del trabajo silencioso del personal de enfermería. “Representa a muchos que nunca fueron nombrados”, expresa.

Después de 65 años de servicio, ¿cómo define hoy la enfermería?

Petra define la enfermería como un acto permanente de entrega. Considera que es una profesión que exige fortaleza emocional, responsabilidad y amor por la vida. “Es estar cuando alguien más lo necesita”, resume. Para ella, cuidar a otros fue siempre un honor.

Finalmente, ¿qué mensaje desea dejar a la comunidad y a quienes sueñan con dedicarse a la enfermería?

Petra invita a las nuevas generaciones a elegir la enfermería con verdadera vocación. Reconoce que es un camino exigente, pero lleno de sentido. A la comunidad de Ramos Arizpe le agradece la confianza y el cariño brindados durante tantos años. Afirma que haber servido a su gente fue el mayor privilegio de su vida.

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