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La Entrevista

“Cuarenta Años de Lucha y Pasión: Entrevista con Don Víctor Manuel Martínez, el alma de la Arena Obreros”

El Ahuizote
El Ahuizote
noviembre 10, 2025

Una vida sobre el ring y entre las cuerdas

A sus más de cuatro décadas como administrador de la Arena Obreros, Don Víctor Maya no sólo ha visto pasar generaciones de luchadores y aficionados, también ha sido parte viva de la historia de la lucha libre en Saltillo. Conversamos con él sobre su trayectoria, los retos del deporte local y la celebración de los 40 años de funciones dominicales en la arena.

Don Víctor Manuel Martínez., ¿cuánto tiempo lleva como administrador de este edificio?

—Precisamente 41 años. Entré a trabajar aquí en 1984 y, un año después, en 1985, comenzamos a organizar funciones de lucha libre los domingos. Desde entonces, no hemos parado. Este año cumplimos 40 años de funciones continuas.

—¿Cómo llegó a este lugar? ¿Es originario de Saltillo?

—No, yo soy originario de Monclova, Coahuila. Llegué aquí en 1972 y empecé trabajando en una fábrica del Grupo Industrial Saltillo. En 1982 salí de ahí y, al año siguiente, entré a trabajar en este edificio. Desde entonces, aquí sigo.

—Además de administrador, ¿usted también fue luchador?

—Sí, claro. Desde que llegué de Monclova ya era luchador. Allá empecé en 1968 con el nombre de Costeñito Móvil. Luché 45 años, hasta 2014, cuando decidí retirarme.

—¿Por qué tomó la decisión de retirarse?

—Gracias a Dios no fue por una lesión. Fue por decisión propia y por mi familia. Yo veía a compañeros que, ya grandes, seguían arriba del ring y en lugar de dar espectáculo daban pena. Mis hijas me decían: “Papi, que la gente se quede con la buena imagen que diste”. Así que decidí retirarme con dignidad, en una función especial. Y me quedé como administrador.

—¿Qué actividades se realizan actualmente en la Arena Obreros?

—Aquí organizamos funciones de lucha libre todos los domingos, además de rentar el salón para bodas, quinceaños y eventos sociales. Desde 1985, domingo a domingo, sin falta. Solo algunas veces se ha suspendido por el frío o la lluvia.

—Durante todos estos años, ¿qué grandes figuras de la lucha libre han pasado por aquí?

—Muchísimos. Han venido El Hijo del Santo, Rey Misterio, El Perro Aguayo, Pierrot, La Parca, Cibernético… Fue una época muy bonita. Aunque la arena es pequeña, siempre tuvimos buenas entradas.
Con el tiempo, todo cambió: llegaron empresas grandes como AAA, y los costos de las garantías se fueron muy arriba. Ya no era negocio traer figuras nacionales, así que seguimos con luchadores locales y de Monterrey.

—Usted mencionaba que los medios no apoyan mucho al deporte local. ¿Por qué cree que pasa eso?

—Porque el deportista local no “vende” como el fútbol americano o la Liga MX. Pero yo digo: si a ellos les dan una página, ¿por qué no un pedacito para nosotros? La lucha libre local también tiene su público. Lamentablemente ya no hay el mismo apoyo de la prensa ni de la televisión.

—¿Cuántos luchadores locales hay actualmente en Saltillo?

—Yo calculo entre 80 y 100 luchadores activos. Algunos tienen potencial para destacar, pero falta disciplina, apoyo y sobre todo alguien que los entrene formalmente. Aquí el que tiene más experiencia enseña a los demás, pero no hay un lugar específico ni visores que busquen talento.

—¿Qué tan difícil es abrirse camino en la lucha libre profesional?

—Muy difícil. Los que se van a México sufren mucho. Muchos no tienen dónde dormir ni qué comer. Algunos se quedan en gimnasios limpiando para poder entrenar. Es una carrera de sacrificios, y por eso muchos terminan regresando. Falta apoyo, tanto de autoridades como de promotores.

—En su trayectoria, ¿cuál fue la lucha más difícil que tuvo?

—Decir una sola sería mentir. Todas son difíciles porque todos subimos a ganar. Pero con haber durado más de 40 años arriba del ring, me doy por satisfecho. Lo mejor es cuando la gente me reconoce en la calle y me dice: “Mi papá me llevaba a verlo luchar”. Eso vale más que cualquier campeonato.

—¿Alguna vez tuvo oportunidad de irse a luchar fuera de Saltillo?

—Sí, un amigo de Monclova que llegó a ser figura en el Consejo Mundial de Lucha Libre me invitó a irme a México. Me ofreció casa, gimnasio, todo… Pero tenía dos hijas pequeñas y decidí quedarme. Si hubiera estado soltero, quizá otra historia contaría. Pero no me arrepiento; mi destino estaba aquí.

—Hablando de la actualidad, ¿cómo se preparan para el 40 aniversario de la Arena Obreros?

—Será una función especial el domingo 30 de noviembre a las cinco de la tarde. Queríamos traer figuras nacionales, pero decidimos darle prioridad a los luchadores locales, que son los que han sostenido la arena todos estos años.
Habrá un homenaje con la Copa Chavo Lomelí, que este año se disputará entre mujeres. Queremos que el público vea y apoye al talento de casa.

—Por último, ¿qué mensaje le daría a los jóvenes que sueñan con ser luchadores?

—Que se acerquen, que vengan a entrenar. Aquí tenemos prácticas martes y jueves de 5 a 7 de la tarde. La lucha libre es un deporte muy bonito, que enseña disciplina, respeto y esfuerzo. Si a mí me dieran la oportunidad de volver a nacer, volvería a ser luchador.

Don Víctor Maya no sólo es testigo del auge y la transformación de la lucha libre en Saltillo, es también parte de su historia viva. Su voz es la de la pasión, la disciplina y el amor por un deporte que, aunque muchas veces olvidado, sigue llenando corazones domingo a domingo en la Arena Obreros.

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