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La Entrevista

«Antonio Cepeda Licón: Entre el Ritmo de la Música, el Combate del Deporte, la Familia y el Servicio al Gobierno»

El Ahuizote
El Ahuizote
enero 20, 2025

En esta ocasión, tenemos el placer de conversar con Antonio Cepeda Licón, director del INEDEC quien nos compartió un vistazo muy personal de su vida, desde su infancia en Saltillo hasta su pasión por la música. Aquí les presentamos la entrevista completa, llena de recuerdos y anécdotas que nos permiten conocer más sobre este querido saltillense.

Muchas gracias por recibirnos y platicarnos un poco sobre tu vida. ¿Cómo te encuentras hoy?

¡Muy bien! Gracias Rubén por la invitación, me siento muy a gusto de estar aquí con ustedes. Me parece muy bien este espacio para platicar un poco sobre mi vida y compartir algunas historias que tengo guardadas.

cuéntanos un poco más sobre ti. ¿Dónde naciste y qué nos puedes decir de tu familia?

Bueno, nací en Saltillo, Coahuila, en 1980. Mis papás son Jesús Octavio Cepeda Flores, también de aquí de Saltillo, y mi mamá, que es de Chihuahua, aunque ella se vino a vivir aquí cuando conoció a mi papá. Así que, aunque tengo raíces en varios lugares, siempre me he sentido muy saltillense. En cuanto a mi familia, tengo una hermana, Paloma Cepeda, y un medio hermano, Carlos Chacón, que lamentablemente ya falleció. Fuimos una familia pequeña, pero siempre muy unida.

¿Y tus papás qué hacían en aquel entonces?

Mi papá trabajó en el sector público, primero en la Ciudad de México, donde conoció a mi mamá. Después, regresaron a Saltillo y él se dedicó a la Secretaría de Programación y Presupuesto y, más tarde, estuvo en el Congreso del Estado. Por su parte, mi mamá se dedicó a la familia. Ella fue una gran mujer, siempre estuvo con nosotros, y eso es algo que valoro mucho. 

Y cuéntanos, ¿de qué barrio eres, Antonio?

Soy de la Aurora, una colonia que me ha marcado profundamente. Yo nací y crecí allí, en la Quinta Chilla, que siempre me hacía gracia el nombre. De hecho, le preguntaba a mi papá qué significaba, y él me decía que era algo como «estar en la fregada», porque era un lugar un poco apartado, hasta abajo, pero con mucha vida. 

¿Cómo era tu vida en esa época? ¿Te consideras que viviste una vida cómoda?

Yo diría que viví una vida normal, como cualquier niño. Nunca nos faltó lo esencial. Mi papá trabajaba para que tuviéramos todo lo necesario, y mi mamá siempre estuvo ahí para darnos su apoyo. Agradezco mucho lo que hicieron por nosotros, aunque sí, a veces sentía que faltaban ciertos lujos, por ejemplo, muchos de mis amigos ya tenían televisión de paga, y nosotros no. 

Ahora, ¿cómo fue tu vida escolar?

Fui a la primaria en la escuela Montessori, ubicada en La Fragua, después pasé al Instituto Vivir para la secundaria y al Colegio Ignacio Zaragoza para la preparatoria. Cuando llegó el momento de ir a la universidad, no pude irme a Monterrey como hubiera querido, pero tuve la oportunidad de estudiar Ciencias de la Comunicación aquí en Saltillo, y eso también fue una gran experiencia.

Y cuéntanos, Antonio, ¿qué hacías cuando eras más joven? ¿Eras un chico fiestero o más tranquilo?

Pues te diré que, a pesar de todo, siempre tuve mucha pasión por la música. Desde los 15 años comencé a tocar con varias bandas en bares y antros de Saltillo. A mí me hubiera encantado ser rockstar, pero lo que más me gustaba era compartir la música con los demás. 

¿En qué lugares tocabas? ¿Cómo se llamaba la banda?

Empezamos tocando en lugares como el Frug´s, en Saltillo, y fue una experiencia increíble. Mi banda al principio se llamaba “Desde el Lado Oscuro”, pero después cambiamos el nombre a “Los Cuatro Fantásticos”. Era un grupo que se fue transformando, cambiando nombres, pero finalmente nos quedamos con el nombre “Retroacústico Localista”. 

¿Cómo se formó este grupo? ¿Quiénes eran los miembros principales?

Éramos cuatro. Charly Villanueva, Jorge Top, que ahora produce música para artistas como Millonario y otros raperos, y yo. Tuvimos varios cambios a lo largo del tiempo, pero siempre compartimos una gran amistad. En un momento, el vocalista tuvo que mudarse a Houston por razones personales, y la banda se fue desacelerando un poco.

¿En qué momento decidiste hacer una pausa en la música?

Bueno, yo también estudiaba en Monterrey en esa época. Estaba en la carrera de Comunicación y me metí al área de difusión cultural, y, al mismo tiempo, empecé a trabajar en varios proyectos musicales. Pero todo se complicaba porque, además de estudiar y tocar, también entrenaba Muay Thai, el boxeo tailandés. ¡Era mucho desgaste físico y mental! 

Entiendo, y me imagino que eso te dio una gran disciplina para lo que viniste después. Cuéntanos un poco sobre tu incursión en el Muay Thai . ¿Cómo te interesaste en este deporte?

En primaria, estaba en clases de Taekwondo, pero a los 14 años, un amigo me invitó a entrenar Muay Thai. Fue cuando realmente empecé a entrenar de manera más intensa, y la verdad es que me enganchó completamente. El Muay Thai es muy completo, un deporte de combate que involucra boxeo, patadas, rodillazos, y me ayudó mucho a mantenerme en forma. 

¿Te consideras un peleador profesional ya? ¿Cuál es la diferencia entre el boxeo tradicional y el Muay Thai?

Sí, ya me considero un peleador profesional de Muay Thai. La diferencia principal con el boxeo tradicional es que en el Muay Thai puedes utilizar muchas más partes de tu cuerpo. No solo los puños, sino también las piernas, las rodillas, los codos. 

¿qué te motivó a seguir entrenando y compitiendo en este deporte? ¿Cómo fue que te decidiste a viajar a Canadá?

Pues, al graduarme a los 21 años, mi papá me sugirió que estudiara inglés, así que me fui a Canadá. Al llegar, me di cuenta de que en la ciudad donde estaba solo había una escuela de artes marciales mixtas (MMA), que combinaba tanto el combate de pie como el de suelo. Decidí entrenar allí, y lo que me fascinó fue la integración de todo lo que había aprendido hasta ese momento. 

¿te fuiste a entrenar a Estados Unidos?

Así es. Estuve dos años entrenando en Seattle, recuerdo que mi primera pelea en un condado cerca de Portland la perdí por nocaut en el segundo round. Me noquearon con un codazo en el suelo, y me mandaron a dormir sin poder cenar. Fue una experiencia dura, pero aprendí muchísimo de esa derrota.

¿Qué te hizo retirarte después de tanta competencia?

Bueno, fue una mezcla de factores. Uno de ellos fue que mi esposa estaba esperando nuestro primer hijo, y empecé a darme cuenta de que necesitaba enfocarme más en mi familia. Ya había peleado en varias competiciones, había ganado experiencia y sentí que era el momento de cambiar el rumbo. También me di cuenta de que había alcanzado lo que quería en ese mundo de las MMA, así que decidí enfocarme en la enseñanza y abrir mi propia escuela.

¿cómo fue el proceso de abrirla?

Fue un reto, pero lo logré. Regresé a Coahuila con la idea de abrir una escuela de Muay Thai, Jiu Jitsu y artes marciales mixtas. Lo hicimos en un espacio pequeño, cerca del Colegio de la Paz, y con el tiempo, la escuela fue creciendo. 

¿cómo conociste a tu esposa?

Fue a través de una amiga que coincidimos en un restaurante, y ella me presentó a Miriam Valdés, que en ese momento estaba comenzando un proyecto con Caritas de Saltillo y una televisora local. Estaban buscando un conductor para un programa de ayuda comunitaria, algo similar a un Teletón, pero a nivel local. Yo había estudiado Ciencias de la Comunicación y, aunque no estaba seguro de involucrarme, al final me animé. Fui a un casting, y ahí comenzó todo. 

Y cómo ha sido esa experiencia como pareja y familia a lo largo de los años.

Ha sido una experiencia increíble. Mi esposa y yo formamos un gran equipo. Ella trabajó mucho tiempo en una empresa farmacéutica, pero cuando llegaron los hijos, decidió dedicarse al hogar, y desde entonces hemos logrado compaginar nuestras vidas de una manera muy balanceada. Ella ha sido clave, y realmente no podría haberlo hecho sin su ayuda. Ahora que vamos a cumplir 20 años de casados, me siento muy agradecido por todo lo que hemos logrado juntos.

 Ahora cuéntanos, ¿cómo llegaste a trabajar en el gobierno? ¿Qué te motivó a involucrarte en ese ámbito?

La verdad es que nunca imaginé que terminaría trabajando en el gobierno. En ese entonces, estaba bastante apartado de la política, como muchas veces pasa, que uno ve al gobierno desde afuera. Sin embargo, siempre tuve buenos amigos en la carrera, como Javier Díaz, quien es ahora alcalde de Saltillo, y Manolo Jiménez, Gobernador de Coahuila. Ellos entrenaban conmigo, les gustaba el deporte, y manteníamos una relación cercana. Un día, Manolo me mencionó que quería ser alcalde, y me invitó a sumarme a su campaña. Al principio, dudé un poco, pero después de hablar con mi esposa y reflexionar, decidí acompañarlo y colaborar en el área deportiva de su campaña. Fue una decisión importante. Sabía que iba a ser un trabajo complicado y que mi vida cambiaría, pero al mismo tiempo, me sentía comprometido, sobre todo por el deporte. En la actualidad gracias a la confianza del gobernador Manolo Jiménez, llevo la dirección del INEDEC.

Antonio, te agradecemos mucho por tu tiempo y por compartir tu historia con nosotros. Para finalizar, ¿qué le dedicas a tu trayectoria?

¡Gracias a ustedes! Mi vida, tanto en el deporte como en lo personal, la dedico a mi familia, especialmente a mi esposa, que ha sido mi gran apoyo. También a mis hijos, quienes me motivan cada día a seguir adelante. Y, por supuesto, a todos los deportistas que, como yo, encuentran en el deporte una forma de vida y aprendizaje. Siempre lo digo: el deporte te enseña lecciones que no aprendes en ningún otro lugar.

¡Muchas gracias, Antonio! Te deseamos todo lo mejor en tu carrera y en tus proyectos.

¡Gracias a ustedes! Y, por cierto, si alguna vez tienen un palomazo, ¡aquí estoy con mi batería lista! Mi familia también toca, así que quién sabe, tal vez formemos una banda algún día.

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