Un ataque armado en la Iglesia de la Anunciación, que también alberga una escuela primaria en el sur de Minneapolis, dejó como saldo tres fallecidos —entre ellos dos niños y el agresor— además de 17 heridos, de los cuales 14 son menores.
De acuerdo con la Policía local, el tirador se suicidó tras perpetrar el ataque. Dos de los niños heridos permanecen en estado crítico. Hospitales de la zona, como Children’s Minnesota y Hennepin Healthcare, confirmaron que recibieron a varias de las víctimas para brindarles atención médica.
Las autoridades señalaron que no existe una amenaza activa y pidieron a la población mantenerse alejada del área para facilitar las labores de emergencia. El incidente ocurrió mientras los estudiantes participaban en una misa escolar. Testigos mencionaron haber visto a un hombre vestido de negro portando un rifle en el lugar.
El hecho ocurre apenas tres días después del regreso a clases tras el receso de verano, lo que aumentó la conmoción en la comunidad educativa. El gobernador de Minnesota, Tim Walz, expresó su solidaridad y calificó lo ocurrido como un acto atroz de violencia. Por su parte, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió al ataque como un “trágico tiroteo” y aseguró que la Casa Blanca da seguimiento a la situación.
Este episodio se suma a una ola de violencia registrada en Minneapolis en menos de 24 horas, que incluye otros tiroteos donde perdieron la vida tres personas y varias más resultaron heridas.



