La versión estadounidense de TikTok negó haber aplicado censura por razones políticas y explicó que los recientes fallos en la plataforma se debieron a un problema técnico originado por un corte de energía en uno de sus centros de datos en Estados Unidos.
La empresa señaló que, aunque el servicio eléctrico fue restablecido, la interrupción provocó afectaciones en cadena que impactaron el funcionamiento de la aplicación, situación que continúa siendo atendida junto con el operador del centro de datos.
Las aclaraciones surgieron luego de que usuarios reportaran dificultades para enviar mensajes con ciertas palabras y la supuesta limitación de contenidos críticos hacia el presidente Donald Trump. Ante estos señalamientos, autoridades como el gobernador de California, Gavin Newsom, solicitaron revisar la actuación de la plataforma.
El episodio ocurre días después de que ByteDance concretara la venta mayoritaria de las operaciones de TikTok en Estados Unidos a un consorcio de inversionistas estadounidenses, con el objetivo de asegurar la permanencia de la aplicación en el país.




