Un estudio encabezado por la investigadora Maritza Caicedo, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, reveló que la inestabilidad laboral y la discriminación son las principales causas de estrés entre los migrantes mexicanos en Estados Unidos.
Basado en datos de encuestas nacionales, el análisis muestra que un alto porcentaje de esta población vive en condiciones de pobreza, carece de seguro médico y no cuenta con fondos para el retiro. Además, enfrentan tasas de desempleo superiores a las de los ciudadanos blancos no hispanos.
El informe también identifica un fenómeno particular: aunque los migrantes de primera generación presentan mejor salud mental, sus hijos nacidos en EE.UU. sufren mayor deterioro emocional, atribuible al “estrés aculturativo” y la constante percepción de desigualdad.
Caicedo destacó que la migración mexicana y latinoamericana ha sido clave para el sostenimiento económico de EE.UU., al cubrir gran parte de la escasez de mano de obra entre 2000 y 2015. Sin embargo, advirtió que la falta de acceso a servicios de salud y condiciones laborales dignas plantea graves repercusiones a futuro para millones de familias.


