El Vaticano hizo un llamado a detener el conflicto en Medio Oriente y expresó su deseo de que las celebraciones de Semana Santa puedan llevarse a cabo en Jerusalén, pese a las restricciones recientes por motivos de seguridad.
El secretario de Estado, Pietro Parolin, subrayó que estas fechas representan un momento clave para promover la paz y poner fin a la violencia en la región.
Asimismo, manifestó la importancia de que los ritos religiosos se realicen al menos en espacios cerrados, ante la suspensión de actividades públicas en Tierra Santa.



