La basílica de la Sagrada Familia llegó a su altura definitiva de 172.5 metros tras la instalación del brazo superior de la cruz que corona la torre de Jesucristo, convirtiéndose formalmente en la iglesia más alta del mundo.
Con esta elevación, el templo diseñado por Antoni Gaudí supera en altura a la Ulmer Münster, en Alemania. La maniobra fue ejecutada con una grúa de gran tonelaje y transmitida en directo por la fundación que gestiona las obras, mientras decenas de personas seguían el momento desde los alrededores del recinto.
La cruz, de 17 metros de alto y 13.5 de ancho, presenta una estructura geométrica de doble giro, característica del estilo de Gaudí. Está recubierta de vidrio y cerámica blanca esmaltada para generar un efecto cristalino, e incluirá ventanales en sus brazos horizontales que permitirán vistas panorámicas de Barcelona.
La pieza fue fabricada en Alemania y trasladada en 14 segmentos que se ensamblaron previamente en una plataforma instalada a más de 50 metros sobre la nave central. Cada brazo, con un peso aproximado de 12 toneladas, fue elevado hasta la cúspide de la torre en una operación de alta precisión.
Tras concluir el anclaje definitivo de la cruz, el proyecto se enfocará en la construcción de la fachada de la Gloria, la última etapa pendiente de un templo cuya edificación comenzó en 1882 y que encara así la fase final de la obra más emblemática del modernismo catalán.




