El líder ruso y Kim Jong-un oficializaron su alianza estratégica con la firma de un tratado que incluye asistencia militar mutua en caso de agresión. Putin destacó que el tratado busca contrarrestar la hegemonía estadounidense y promover un nuevo orden multipolar. Además, mencionó la posibilidad de cooperación militar-técnica con Corea del Norte.
Durante su visita, Putin fue recibido con honores en Pyongyang, donde se celebraron eventos festivos en su honor. Kim Jong-un elogió el tratado como garantía de estabilidad regional y llamó a Putin su «mejor amigo». Ambos líderes intercambiaron regalos, incluyendo una limusina y obras de arte.
Las potencias occidentales han expresado preocupaciones sobre esta alianza, acusando a Corea del Norte de apoyar militarmente a Rusia en el conflicto con Ucrania. Sin embargo, tanto Putin como Kim destacaron su independencia en política exterior y rechazaron las presiones de Occidente.
Esta visita marca un hito en las relaciones bilaterales, siendo la primera vez que Putin visita Corea del Norte en dos décadas.


