Siete estados del suroeste de Estados Unidos enfrentan dificultades para alcanzar un acuerdo sobre el uso y conservación del agua del Río Colorado, una situación que podría obligar al gobierno federal a intervenir si no se logra un consenso en los próximos meses.
La prolongada sequía y la disminución en los niveles de reservas, especialmente en el Lago Powell, han encendido las alertas debido a posibles impactos en el suministro de agua, la agricultura y la generación eléctrica en la región.
Mientras los estados de la cuenca alta y baja mantienen diferencias sobre cuánto reducir su consumo, el recurso también es compartido con México mediante acuerdos binacionales, lo que añade presión a la gestión del afluente en medio del cambio climático y la falta de lluvias.



